lunes, 9 de febrero de 2009

PABLO NERUDA


El próximo congreso de la lengua española, que se celebrará en Chile, rendirá homenaje a Pablo Neruda y Gabriela Mistral, buena ocasión para hablar sobre la obra de Neruda, inscrita con nuestro acento en el patrimonio de la mejor poesía universal.
Mi olvidado paisano, José Marchena, extraordinario políglota y para su gloria y desgracia, heterodoxo, profundísimo conocedor de las literaturas europeas, especialmente la francesa, señaló ya una vez la calidad de nuestros poetas por encima de muchos de otras lenguas, cosa que Menéndez Pelayo, Don Marcelino, este sí nacionalista español de España, tachó de tremenda andaluzada, porque, cuanta razón Marchena cuando preguntaba por el país que tuviera a un Fray Luis de León, a un Juan de Avila, o a su escuela sevillana, pienso en todo esto al recordar la obra de Neruda, sin parangón en otras lenguas, con un rango que Luis Cernuda destacaba como elemento principal de la gran poesía, la amplitud de su visión.
No es fácil sintetizar la obra de Pablo Neruda, tan abarcadora y torrencial, de tan múltiples registros, con la fuerza elemental de su sujeto poético, millones de personas y varias generaciones la han hecho suya por su gran y pleno impulso romántico, de noble brillo expresionista, por su hermosa fantasía y la amplitud de su visión. Neruda se mueve entre dos grandes polos, la naturaleza y el amor, las metáforas topográficas de la crítica sobre su obra son realmente validas y necesarias, quizás su dimensión social hayan eclipsado en algunos periodos su voz intima y verdadera, quizás su identidad poética se haya diluido en esa otra que lo refleja como la imagen de un Continente, como a Whitman, pero su voz es la materia informe que escapa, que rompe los moldes fríos del formalismo para volcarse sobre su destino. Poeta poderoso, que transfigura todo el material literario a la manera que quería Víctor Hugo. Neruda escribió los versos mas tristes, los mas plenos, los mas herméticos.
Cumbres y llanuras, mares y cielos.Desde el ímpetu inicial hasta el sosiego y reposo de sus últimos sonetos, desde la mejor poesía social y política en castellano, hasta la sustancia sentimental. Planos opuestos, claridad, oscuridad, fuerzas y expresiones antagónicas se reúnen en sus versos, dando flujo al vasto y rico mundo de su poesía, versos largos para su oscuro y hermético mundo y versos cortos y dicción directa y clara, para el amoroso, su facilidad retórica, como en Lope o Alberti, es prodigiosa
Recordemos su Crespusculario, fresco, adolescente e intuitivo, sus Veinte poemas de amor, plenos de pasión y verdad, de sustancia sentimental, con el sugerente esquema visual de las palabras, de la expresión de esa raíz de su escritura telúrica. Recordemos el hermetismo intenso de sus Residencias, compacto y elemental, los Versos del capitán, una vuelta subjetiva a sus tonos íntimos después del clamor de sus anteriores libros. Recordemos a Pablo Neruda como una de las cumbres maravillosas de la poesía de todos los tiempos. Bienvenido sea este homenaje y siempre su lectura.

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