JOSE LUIS GARRIDO PEÑA. SEVILLA. ANDALUCIA.

miércoles 7 de marzo de 2012

ESTETICA DE LO PEOR



Muy  bueno el libro de José Luis Pardo que hace unas semanas terminanos. Hay aquí trabajos ya publicados en diferentes medios, algunos lo habíamos leído, como este.


El último ensayo publicado por el profesor y filósofo José Luis Pardo, Estética de lo peor, es una compilación de ensayos aparecidos con anterioridad en diferentes medios de prensa, catálogos de exposiciones, o revistas especializadas, en un arco temporal que abarca desde 1997 a 2008. Toda compilación de textos, es decir: allegar o reunir en un solo cuerpo de obra documentos ya editados, posee una cualidad admirable que no es otra que la relectura –en el caso, obvio, que se siga a ese autor– de una parte de su obra leída bajo una cierta doble condición de aleatoriedad y eventualidad. Es más, por mucho que nos interese un autor difícilmente tendremos acceso a la totalidad de lo por él publicado. Razón esencial esta en el caso que nos ocupa, pues José Luis Pardo, afortunadamente, escribe y publica con alegre, solvente y dinámica frecuencia.


Estética de lo peor reúne una selección de 15 textos (ninguno de ellos inédito) que si bien están agrupados por bloques temáticos (desconocemos si por deseo del autor o de los editores: poco importa), dichos bloque facilitan menos la lectura –dado que la redireccionan no siempre en el sentido más apropiado– que si optamos por un “ir saltando” entre los textos, bien por un mutuo interés entre el autor y el lector por determinado asunto tratado, bien por una concreta orientación intelectual o ideológica ante los temas debatidos, o incluso, por supuesto, por un decidido rechazo ante un concreto análisis o interpretación de una manifestación estética cualquiera o un determinado apunte sociológico. Si bien es difícil encontrar en Estética de lo peor un decidido centro ante el cual basculen o graviten todo los textos presentados, no es menos cierto que la propia fragmentariedad que el volumen destila ayuda a entender más y mejor algunos de los argumentos intelectuales esgrimidos por José Luis Pardo durante la última década, y entre los cuales la “fragmentación” –del arte y la vida contemporáneos o de la fragilidad del cuerpo dentro de ese escenario de ruptura, entre otros– ocupa dentro de su ideario estético un lugar de centralidad tan esencial como admirable.

Que en un corpus de quince ensayos más de diez posean una grandeza intelectual innegable nos ofrece una imagen concluyente de la tan inteligente como feliz idea de agrupar estos escritos, y más allá de los consabidos oportunismos o estrategias de marketing propio de las editoriales. Dado que, tal como ya hemos apuntado, el volumen carece de un centro unitario, lo más efectivo es focalizar aquellos textos que por sí solos ya ejercen una función solar, y ante la cual las ideas giran fragmentadas dentro y fuera de su órbita. Así el apartado titulado Un amigo americano donde, utilizando como pretexto el análisis de la película de Cronenberg Crash (y no únicamente este film), como también El amigo americano, de Wenders, José Luis Pardo, en realidad, nos está ofreciendo sendos y muy brillantes análisis de cuestiones más cercanas a la metafísica, como son la expiación y la culpa. En el apartado Algésicos comprimidos (textos sobre artistas) sobresale el texto dedicado a Ramón Gaya, donde al autor utilizando una retórica intelectual muy brillante no siempre convence en su deseo (un tanto obsesivo) de hacernos creer que Gaya es un artista vanguardista, pero lo que sí logra Pardo con este ensayo (y no es poco) es replantearnos (una vez más), y más allá del interés o aprecio por Gaya, los siempre tan escurridizos como cambiantes conceptos de “tradición”, “vanguardia” o “contemporaneidad”. Pero en nuestra opinión los dos mejores apartados de que consta el libros son los dos primeros, Ensayos sobre la falta de oficio y Cómo se llega a ser artista contemporáneo, ambos con seis escritos en total, y en los cuales José Luis Pardo, utilizando un sabio dispositivo de “inteligencia humorística” nos ofrece algunos de los más altos ejemplos de especulación teórica y estética que se hayan producido en nuestro país.


Luis Francisco Pérez, publicado en ARTECONTEXTO




martes 6 de marzo de 2012

CAMINO DE ALGUNA PARTE




Del viejo acompañamiento de la lectura de Somerset Maugham recordamos la relojería de su narrativa, la exposición en bloque de todo el relato y la  continuidad de sus personajes, sin ingenuidades exaltadas y larguísimas. Para él eso era la ficción; una  forma de expresar todo aquello que conocía, algo hoy tan olvidado.En el fondo, Maugham siempre se pliega a los planteamientos abstractos, esas sus virtudes y de considerable importancia, hace pensar al lector y escritor en nuevos posicionamientos, deja construir la trama, que es toda la energía. 

lunes 20 de febrero de 2012

EL VIEJO PALACIO



Cuando extraño e inmenso como su deseo aparece el mundo ante el niño, en sus maravillosos itinerarios es un cartógrafo de lo absoluto, viajar a la infancia es viajar a las profundidades y es extravío. El tiempo va creando fronteras, el flujo de la paradoja, hierbas de agua que se hunden en su espejo. La memoria, gran simuladora, chocando entre aquellos muros, aun se levanta, camina y quiere volver a extraviarse.
Sobre el año 1973, el Palacio de los Marqueses de la Algaba estaba en un estado ruinoso y lamentable. No solo para las instituciones, sino para una gran parte de vecinos del barrio aquello era  “cuatro muros viejos que habían que tirar y hacer pisos”. No se pudo salvar su gran jardín, que algunos sevillanos recordarán como el cine de verano Arrayán. Hubo un primer intento de trasladar allí el Mercado, pero sin acuerdo con el especulador de turno, finalmente hicieron viviendas y se perdió el hermoso jardín que pudo haber sido, Pasados unos años y tras el derrumbe de una de las crujías del patio debido al abandono de una fallida intervención, el palacio parecía ya condenado a la piqueta. Comunicaciones al Ayuntamiento, al Ministerio, prensa,  trabajos. hasta que  llegó el dinero del plan URBAN y se culminó felizmente su reconstrucción-restauración. En aquel viejo jardín y entre sus muros abandonados pasé muchas horas libres y felices de la infancia entre juegos y aventuras con mis amigos, con sus últimos vecinos y viejos artesanos. Por eso hoy, como en 2005, me vuelve a alegrar esta noticia. Esperemos que sea  para el bien y disfrute de todos.




Nota; me hubiera gustado incluir más viejas fotografías y documentos, aparte de las que aparecen arriba, del interior hechas por mi a finales de los setenta, pero entre mudanza, regalos y ataques de expurgo parece, para variar, que las he perdido.

sábado 11 de febrero de 2012

ANTONI TAPIES, UNA VINDICACION DEL ARTE CONTEMPORANEO



Francisco Garrido


Tápies ha muerto, trabajando y a los 88 años de edad, eso dicen las crónicas y eso me conforta creer. Antoni Tápies, su obra, representa en sí misma la forma (y la función) del arte contemporáneo. Fue capaz de pasar de la abstracción geométrica del cubismo (la elegancia prudente y fría de un Juan Gris) a la abstracción geológica, donde las formas ya no respoden a patrones perfectos, sino a una difusa y viscosa presencia mineral que se mezcla con lo orgánico y lo sintético (recordemos el famoso calcetín). Esa presencia geológica pura (abstracta) no puede manifestarse en la separación de la línea ni en la distancia de los volúmenes ideales, sino en formas mestizas de momentos telúricos que son fijados en la obra y que se extiende en el lienzo y con el lienzo mismo (cualquier cosa puede ser lienzo).
La obra de Tápies anticipa una experiencia del mundo que la sensibilidad común no ha ni percibido ni entendido. Nos hace vivir situaciones de equilibrio y salida ante escenarios que solo están planteados, y percibidos socialmente, como problema. Tápìes no nos acerca a otra forma de relación con la naturaleza sino que nos hace sentir que somos naturaleza en la expresión más elemental y unívoca. Y eso es el arte y especialmente el arte contemporáneo en un mundo que ya está cubierto por la mirada de la ciencia y la mano de la tecnología. Por ello las obras de arte nunca son bien entendidas cuando brotan. No es que haya una dimensión profética en el arte, pues el profeta anuncia lo que vendrá, mientras que el artista descubre lo que ya hay pero no vemos, ni sentimos.
El arte no es útil (no es una máquina), no es solo un asunto de emociones, ni es un truco mágico que suscita ilusión, no es un paisaje que decora, no es bonito. Una obra de arte no es tal porque nos resuelva problemas inmediatos, ni porque sea emocionante, o ilusionante, o porque sea una práctica que nos provoque chorros de placer: el arte es una forma compleja e instintiva de conocimiento. Las emociones, las ilusiones, el placer, son instrumentos al servicio del conocer. El placer artístico contemporáneo es un placer abstracto. El arte contemporáneo tiene que bregar con una experiencia del mundo que ya no es simple ni evidente. Si la ciencia nos ofrece una forma de ortopedia cognitiva, el arte contemporáneo nos dota de una ortopedia sensitiva. El arte contemporáneo ha sido perseguido y atacado por todos los totalitarismos del siglo XX, desde el nazismo que lo calificó de “arte degenerado”, hasta el estalinismo que lo motejó de “arte burgués”. Es lógica esta inquina si comprendemos que el arte contemporáneo es capaz de liberar las potencialidades de la modernidad que ellos, los totalitarismos, constriñen y reprimen. El capitalismo liberal rebaja en nada su fobia contra el arte contemporáneo, solo que su estrategia de ataque ha sido más inteligente: la canalización mercantil. Los que acusan injustamente, como Pérez Villalba, a Tápies de ser un decorador de salones burgueses, han entendido muy poco, si es que han entendido algo. Puede que muchas obras de Tápies duerman en esos salones burgueses. Pero están ahí al mondo en que ocurren en el cine de terror con esos objetos raros que de pronto aparecen y nadie sabe de donde vienen y qué son, pero que tienen un raro atractivo. Lo colocan, sin saber por qué, en el mejor lugar de la casa. Pero esos objetos raros resulta que ocultan a miles de “aliens” dispuestos, a la menor señal del ambiente, para invadir el mundo


Publicado en Paralelo 36 11/02 /12

miércoles 8 de febrero de 2012

BLANCO, NEGRO Y GRIS.

José Luis Garrido Bustamante
Poemas entre dos siglos. 2011
Guadalturia


El EXPRES DE LA VEINTITRES

En recuerdo de mi padre

Sonaba en la distancia broncamente
llenando de rugido el aire frío
y el hombre se asomaba a la clepsidra
y daba su sentencia fiel y escueta:
-Las once. Ya se ha ido. El tren corre.
Y lento reclamaba a su recuerdo
la férrea teoría de vagones
reptando con apego de gusanos
por montes y praderas agrisadas.
En uno de sus cúbitos dormía
la carta que datara aquella tarde
con torpes, negras, teclas renqueantes.
-Mañana, allí, en Madrid, decíase el hombre,
sabrán de mi desvelo en el trabajo.
Y urgaba los bolsillos de su abrigo
con dos honradas manos poderosas.
El aire lo acechaba tras la esquina
borrando con acero su sonrisa.



HOLOGRAMA

Las figuras irán cambiando prestas:
Sus perfiles, sus risas, su presencia
no serán otra vez, cuando se apague
la redonda luciérnaga dorada.
Holograma en cadena persistente,
nada es como fuera hace un instante
en la vida de nadie. Ni en la mía.
Una vez caminaron paralelas
-o, tal vez, yo dijera más exacto-
que fundieron sus haces un minuto
en la tersa pantalla de la anécdota.
El y ella en el cruce solitario
de las largas rodadas polvorientas.
Una vez…hace tanto…está tan lejos…
que se pierde el contorno de sus cuerpos
en la lenta y rojiza atardecida.


Poemas pertenecientes a "Blanco, negro y gris", nuevo libro de José Luis Garrido Bustamante

viernes 30 de diciembre de 2011

VISTA ALEGRE




Lo que se abre en algún aspecto, tal cita y reitera Michelet -mi yo, que me arrebatan mi yo- es un dramático olvido o el alfiler absoluto de Baudelaire. La creación es un precipicio. Las obras fueras de alcance tienen su gravedad y su gloria muertas. Para que alguien vea la irrealidad tiene que ser culpable de la gloria, siempre hay que acercarse a lo que se aleja –núcleo de Proust-.
Es el niño el que termina sin saber por que calle anda y la bendice. Los nombres sucesivos, como quería Dante, traer los mundos hacia ellos, una pieza es una meta, y… ¿qué sentido puede tener entonces en un hombre?. quien soporta los extremos soporta la pasión y si no te suelta la existencia tampoco te soltará la libertad.
Pues ese niño, en el adiós de otro año que termina, está en Vista Alegre y ha dejado escrito:

También, bajo otros cielos, miras la tarde hirviente, la navegación de la claridad. Espera la noche y su suave lumbre, danza de un ritmo ciego.


Viernes, 30 de diciembre de 2011
Libro sin firmamento.



Con mis mejores deseos de salud y felicidad para el nuevo año.


miércoles 14 de diciembre de 2011

NOTAS

“Leer lo que nunca ha sido escrito”. Tal  lectura es la más antigua: anterior a toda lengua –la lectura de las vísceras, de las estrellas o de las danzas. Más tarde se constituyeron anillos intermedios de una nueva lectura, runas y jeroglíficos. Es lógico suponer que fueron estas las fases a través de las cuales aquella facultad mimética que había sido el fundamento de la praxis oculta hizo su ingreso en la escritura y en la lengua. De tal suerte la lengua sería el estadio supremo del comportamiento mimético y el más perfecto archivo de semejanzas inmateriales: un medio al cual emigraron sin residuos las más antiguas fuerzas de producción y recepción mimética, hasta acabar con las de la magia.


W. Benjamin
Sobre la facultad mimética.
LITERATURA