viernes, 29 de enero de 2016

JOSÉ LUIS SERRANO. IN MEMORIAN



Fue fundador de Paralelo36 porque compartía el sustento de nuestro colectivo 'el andalucismo, el ecologismo, el feminismo, la radical democracia y la izquierda social' y en ello se dejó la vida en todos estos años de labor universitaria y de activista social y político 

Para Alain Badiou hay tres figuras que definen el perfil de un revolucionario; la del amante , la del militante y la del poeta. O sea el compromiso con la verdad, el compromiso con la realidad y el compromiso con la belleza. Las tres figuras se dan en José Luis Serrano. 

La pasión, la acción y la teoría han estado presentes hasta el final de su esplendorosa vida. Activista social y político desde su juventud mas temprana. Teórico del derecho y de la política; sus obras sobre derecho ambiental (un pionero), ecología política o teoría general del derecho, son esenciales. Profesor de los que fascinan, de los que deberían estar prohibidos. Novelista que ha sabido describir y rescatar la memoria rigurosa y sensible como el álgebra que nació en su Granada; de Al-Andalus. 

La novela sobre la Alhambra será leída y leída con las pausas que reciben los textos cuyo diálogo no se agota. Elegante y melancólico como su Granada del Paseo de los Tristes, ha muerto entregado en cuerpo y alma a una hipótesis, como el llamaba a Podemos, esa es la dignidad de la teoría que siempre le acompañó. 

Con él nos ocurría lo mismo que dice el versículo coránico inscrito en el Cuarto Dorado: "Aquel que está eternamente hablando consigo mismo y su conversación nunca le fatiga". Ningún día de su vida dejo de pensar y de amar y fue feliz pero sin presumir. 

eldiario.es

miércoles, 20 de enero de 2016

UNA ENTREVISTA A KINKÉ




PERFILES DEL DEPORTE ANDALUZ. KINKÉ, EL INICIADOR DE LA ESCUELA SEVILLANA, NOS DICE SU OPINIÓN DE LO QUE DEBIERA SER EL EQUIPO NACIONAL

Kinké es un andaluz de Barcelona. Un hombre que tiene la alegría del carácter meridional, el acento andaluz, la cordialidad y la gracia sevillanas, y que luego guarda en el bolsillo una cédula personal, una de esas cédulas personales que van a constituir u las más horrendas de las pesadillas para los varones solteros y mayores de cinco lustros, en la que se hace constar que Don Juan Armet de Castellví, de X años de edad, es natural de Barcelona, provincia de Idem. 

Kinké no había estado nunca en Sevilla, ni entrado en Andalucía. Y, sin embargo, según me dice, su sueño dorado, su mas grande ilusión, era marchar a la ciudad de la Giralda. -No he deseado nada en mi vida con tantas ganas, como entonces deseaba todos los días y a todas horas dar me una vueltesita por allí abajo.

-¿A pesar de que no lo conocía? –A pesar de no haber estado allí nunca. Porque conocerlo, huy, sï, yo lo conocía!. A través de postales y de vistas, a través de docenas de libros que yo leí uno tras otro sin descansar, y a través de una novia sevillana que yo tuve por entonces en Barcelona, que cuando hablaba de Sevilla -¿y de qué iba a hablar si no?- tenía más brillo en la ojos y más gracia en la cara…Hasta que llegó una vez que puede hacer una escapadilla para ver aquello, y me convencí de que ya lo conocía como si lo hubiese visto. Que era un poquillo más bonito aún de lo mucho que yo me había imaginado, nada más. Y yo, que había ido para pasar quince días, me quedé allí, y allí llevo ya nueve años y allí pienso morirme.

-¿Cómo empezó en usted la afición al fútbol?. -Jugando, desde muy pequeño, en el Colegio de los Escolapios de Barcelona. Mi primer club fue el Universitario, de cuyo equipo infantil tomé parte a los once años. Luego, siendo muy joven, acababa de cumplir los catorce, jugué también en el primer equipo.

-¿De allí pasó usted al Sevilla? -No, antes de ir a Sevilla vine a Madrid, en donde estuve dos meses jugando con el Racing. Aquí fue donde conocí al que luego haba de ser mi equipo. Fue en 1916, el primer año en que el Sevilla quedó Campeón de Andalucía. Se eliminaba con el centro, y vino aquí a jugar su partido de cuarto de final con el Madrid. Perdieron por 8 a 1. Quizá, por eso mismo me fueron simpáticos: los conocí, nos hicimos amigos y me marché con ellos. De este mondo ingresé en el club, en donde he de jugar mientras pueda.

Es algo pintoresco que el iniciador de la llamada escuela sevillana no sea andaluz de nacimiento –ya que de que corazón sí lo es-, y que conociese en tales circunstancias a los que luego habrían de ser sus compañeros y discípulos.

Kinké fue el principio, el punto inicial del estilo en fútbol andaluz. La maravilla de esos pases cortos y rápidos, de esas combinaciones precisas y matemáticas, de ese filigraneo hábil y vistoso, fue inventada y fue introducida por él. Y, sobre todo, está el mérito extraordinario de que no se ha limitado a hacer, sino que también supo enseñar a hacer. 

-¿Cuántos puestos ha cubierto usted? -Menos de extremo izquierda, he recorrido toda la línea delantera. Me gusta más ser centro del ataque, pero ahora juego de interior izquierda, por necesidad del equipo.

-¿Qué árbitro le gusta a usted más de los que ha visto? -Murguía
-De los de la región Centro ¿qué club prefiere?. -Ya le he dicho que fui jugador del Racing. No es extraño, pues, que siga siendo racinguista.
_¿Qué club opina usted que quedará este años Campeón de España? -Creo que los finalistas serán la Real Sociedad de San Sebastián y el Sevilla o el Barcelona.
-¿Cuál ha sido su mayor alegría futbolística? -La tarde en que el Sevilla, mi Sevilla, ganó en Madrid, y en 1921, al Atletic de Bilbao. Un partido muy bien ganado, y que luego, federativamente, se dio por perdido por no sé que tiquis miquis reglamentarios
 -¿Y su mayor contrariedad? -El día que perdimos en nuestro campo con el Europa de Barcelona. Se pedió ese partido por la suerte, uno de los factores más importantes del fútbol.
-¿Quiere darme su selección nacional? -No puedo. -¿Teme usted que algún jugador amigo se moleste sin no lo incluye en ella? -No, no es por eso. -¿Entonces? -Es que yo creo que no debería haber selección nacional.
-¡Hombre, Kinké! -Nada, como usted lo oye, tengo ideas muy originales sobre eso. -¡Ah!, pues vengan, vengan –le animo-, que, además de originales, serán interesantísimas.
-Mi opinión –dice Kinké- es que el equipo nacional no ha de formarse por una selección, sino sobre la base del equipo, no del Campeón de España, sino el que se crea mejor y más adecuado para esto. En este equipo que se eligiera habría que estudiar, qué puestos eran los más débiles, y substituirlos por jugadores verdaderamente excepcionales, pero atendiendo en estas substituciones no solo el buen juego de los equipiers que reforzasen el equipo, sino también a que su técnica o estilo fuese el mismo o adaptable al peculiar del equipo base. Creo que éste sería el mejor camino del éxito, ya que lo que ganan los partido no son once señores, once individualidades, sino un equipo acoplado. Pruebas de ello: la derrota que sufrimos en la Olimpiada y la victoria que el Sevilla con el nombre de selección andaluza, alcanzó sobre el equipo húngaro. El secreto del triunfo en el fútbol está en la cohesión de los jugadores. Vale más un equipo de jugadores que sean simplemente buenos, pero que tengan la necesaria cohesión, que no otro en que todos sean celebridades, pero en el que cada uno marche de su lado, si un criterio fijo, si una técnica determinada, sin acoplamiento, sin tener siquiera la costumbre de verse junto al otro. Son tan esenciales estas condiciones de la cohesión y de la adaptabilidad de técnicas, que, al reforzar el equipo base, sería conveniente cubrir los puestos débiles, más que con jugadores de un valor absoluto, con aquellos equidistas que tuviesen una semejanza de juego y una afinidad de escuela. -Muy bien- ¿Y qué equipo cree usted que podría servir de base para formar el nacional?. -Eso ya no estoy en condiciones de decirlo, porque formo parte de uno de los mejores equipos de España. Si propongo al Sevilla, nadie dará valor de sinceridad a esta opinión mía, porque la creerá interesada. Y si para evitarlo propusiera otro equipo cualquiera, todos dirían “El Sevilla no es lo que de el se piensa ¡si hasta Kinké no lo cree el mejor!”. Como usted ve, lo más discreto es que no conteste esa pregunta.

Una pequeña pausa y luego Armet continua -Además, que para designar un equipo base del nacional, habría que tener en cuenta muchas circunstancias accidentales a cada partido que hubiera que celebrar: el lugar del encuentro, el estilo de los contrarios, la composición de su teams…

-Para terminar. ¿Quiere contarme una anécdota? Kinké hace memoria en silencio unos segundos y luego me dice: -Le voy a contar una que tiene muy poca gracia; pero no me acuerdo de otra. Fue jugando en nuestro campo contra un equipo alemán. Aquella tarde jugaba yo de muy mala gana, muy fastidiado; le daba al balón maquinalmente, casi sin darme cuenta, por la costumbre que ya uno tiene. Bueno; pues el porterito alemán no tuvo mejor ocurrencia que salir a jugar vestido completamente de negro, desde el jersey hasta la panta de las botas. Parecía que se le había muerto toda la familia, y además el casero, al pobrecito germano. Estaba, para colmo, en lo que nosotros llamamos “la portería de la muerte” en la que da el sol plano y tan de frente, que es muy difícil chutar en ella. Yo, con el sol de cara, no veía al portero, sino nada más que una mancha negra y muy estirada, que daba paseos de un poste a otro, como si fuese uno de los del orden público. Tanto se parecía y de tan mala gana y tan distraído estaba yo aquella tarde, que no sé cómo se me metió en la cabeza que aquel hombre no era un guardameta, sino un número de Seguridad. Y en esto que me pasan el balón y salgo yo con él para adelante hasta que llego junto a aquel señor de negro, le doy sin querer un pequeño encontronazo y le digo “Usted dispense, señor guardia”. No me entendió, porque era alemán; pero si llega a entenderme me da un trastazo, porque él creería guasita llamarle guardia después de haberle metido un tanto. -¡Ah¡ ¿Pero fue goal? -Pues ahí está lo bueno. Que con el impulso que llevaba la pelota entró ella solita en la red, sin que yo, distraído, me diese cuenta. Yo me lo quedo mirando fijamente. -¿Usted no cree que es verdad? –me pregunta Kinké. Y como yo contesto con un movimiento negativo de la cabeza, el gran jugador se indigna conmigo: -¡Que los sevillanos no mentimos nunca, señor…¡Todo lo más que hacemos es alguna fantasía!. 

Antonio Gascón Revista de Deportes “Aire Libre”, mayo 1925.

viernes, 15 de enero de 2016

LA MÁGICA ESFERA DEL SUR



Fue en la vuelta del campeonato de España en 1923 frente al CD Europa de Barcelona, por entones campeón de Cataluña y un buen y respetado equipo que llegaría a la final. Cuentan las crónicas que el partido de ida fue dominado por el C D Europa ante un Sevilla FC de dia aciago, donde solo se salvó su línea media con el gran Ocaña al frente. La vuelta en aquella –como llamaron algunos catalanes- Alameda Reina Victoria, tampoco le fue mucho mejor para el eterno campeón andaluz, aunque sí demostró ya su potencial y superioridad técnica, pero parece que la eliminatoria, según Ocaña, no fue suya nunca por torcida. Pero las imágenes e historias que permanecen para ti bajo un voz única y un cielo viejo son remotas y están en tu memoria desde hace muchos años. Unos niños siguen jugando con la mágica esfera del sur.





miércoles, 13 de enero de 2016

EN EL ARROYO TAGARETE...

Por @GuardianesSFC 

Los que conocemos algo la historia del fútbol sevillano sabemos el lugar que ocupó cada club en esta ciudad desde siempre. Quizás algunos espejismos, unidos a momentos bajos del llamado a dominar Sevilla per secula seculorum y el gusto por la fábula en el equipo que siempre fue sometido, les hizo albergar alguna esperanza, a pesar de que nació con la impronta de ser rival del que le tuvo siempre bajo su sombra. 

Los arenales del arroyo sevillano del Tagarete (llamado por el ingeniero Moliní la “magna cloaca”, pues allí venían a acumularse las aguas residuales de la ciudad), en los que jugaban aquellos mozos del Balompié en torno a 1909, fueron testigos de cómo eran objeto de la burla de los jugadores sevillistas que pasaban camino de la Trinidad, lo que a buen seguro trajo algunos altercados. Aquello, más de cien años después, se antoja como una monumental metáfora del porvenir que la Historia, no las leyendas, depararía para unos y otros. 

Y como el nacer lechón culminará en morir siendo cochino indefectiblemente, como inexorable ley de la naturaleza, lo vivido en las gradas del Ramón Sánchez-Pizjuán anoche fue una rememoración a gran escala de lo que ocurría habitualmente hace más de un siglo en aquel –muchas veces- arroyo pestilente, el “Sus escrofa” estaba justo en el momento de su sentencia. 

El Sevilla FC fulminó ayer, no solo al equipo de La Palmera, sino a todos y a cada uno de ese millón de béticos que pregonó Emilio Carrillo, el único estadístico del mundo que cuantifica de oído, y especialmente a todos y cada uno de los 44.000 socios que dicen que tienen este año. Podría hacerse una foto a cada uno del momento en que les partimos el corazón en dos, como si de un Ralph Wiggum se tratasen, y colocarlas en múltiples álbumes para la historia para que no se olvidase jamás. O como hace UEFA.com en su concurso para que los aficionados que asistimos a finales europeas nos identifiquemos en el estadio. 

Se dejó de manifiesto cuáles son, desde siempre, las diferencias deportivas, sociales, e institucionales entre ambos clubes. La inmensa distancia existente entre dos idiosincrasias que son antagónicas y que definen dos estilos muy claros. 

La idiosincrasia del mal perder que encierra y pone vallas a los jugadores contrarios, la de la mala baba que exhibe el escudo del contrario en color verde, la de acribillar a los aficionados rivales su propio himno hasta la extenuación, que no se diferencia en absolutamente nada a aquella que ponía bustos de bronce en el palco, tuneaba portadas de feria, tapaba enchufes en el vestuario visitante que regaba con salfumán y lo hacía irrespirable. No se trata de loperismo, no, que no te engañen más, sino de beticismo, no sólo por ser una constante en el tiempo, sino porque tanto las antiguas vilezas como las modernas, fueron y son jaleadas alegremente por la inmensa mayoría de su infinita masa social, inexplicablemente desmemoriada y tozuda en eso de venirse arriba ante cualquier situación absurda para el común de los mortales. Excepciones, pocas, muy pocas, y con la boca pequeña. 

Este será un episodio más que sus historiadores y literatos varios callarán como nunca y omitirán como siempre. Harán como si no hubiese existido, y terminarán por darle la vuelta, para detenerse en mentiras ufanas que sus mentes fantasearán como inyección de moral de una gloria inexistente. No hay rival, no lo hubo nunca, jamás nos superaron en nada. 

La grada de Nervión una vez más se reinventó llena de gracia e ingenio aplaudiendo a rabiar por ejemplo, un disparo a puerta del equipo contrario, o tarareando con miles de luminarias móviles a compás el himno rival, que ya dejó de serlo, si es que alguna vez lo fue. No cabe mayor humillación desde la sutileza. 

El arroyo Tagarete existe en el mundo subterráneo sevillano, fluye oculto bajo el suelo de la ciudad de Sevilla, en oscuros túneles, para desembocar discretamente, sin que nadie se alerte y extrañe por ello, en el río Guadalquivir, ese lugar por el que navega la plata de la verdadera gloria.

lunes, 4 de enero de 2016

JOSÉ MARÍA IZQUIERDO Y EL SEVILLA FOOTBALL CLUB


Pedro José Sánchez Gómez

En estas fechas en que el nombre de José María Izquierdo vuelve a tomar protagonismo en la memoria de la ciudad a través de la ráfaga de luz y dorada ilusión de la Cabalgata de los Reyes Magos, me gustaría dar a conocer una faceta de su vida prácticamente desconcida pero, no por ello, menos cierta y evidente. 

Testigo en primera persona del espíritu regeneracionista existente en nuestro país a principios del siglo XX, como hombre de su época y del tiempo que le tocó vivir, Izquierdo no sería ajeno a los cambios e iniciativas que se produjeron en la sociedad sevillana y española en esos años. Entre ellas, las que promulgaban el ejercicio corporal, la práctica de los “sports”, como instrumento para la mejora personal y física de los ciudadanos. En este sentido, nuestro escritor viviría la paulatina implantación de un deporte con un fuerte impulso en nuestra ciudad como era el foot-ball, deporte emergente llegado a Sevilla lustros antes como consecuencia de la existencia de una amplia colonia británica, así como por la intensa actividad portuaria y mercantil de nuestra ciudad. 

Aunque se confesaba nada practicante de los “sports”, ya en el texto original de su primer artículo firmado como “Jacinto ilusión” –en septiembre de 1908 en El Liberal- Izquierdo utilizaba el término “balompié”vocablo acuñado por Mariano de Cavia hacia apenas unas semanas antes en la prensa de Madrileña lo que nos da muestra del seguimiento y vivo interés del escritor sevillano por dicho juego. En su artículo “Jacinto ilusión” realizaba una deportiva interpelación a los jóvenes sevillanos preguntándoles “¿deseáis expandir vuestros músculos, anheláis entretener vuestros ocios?”. Recordad los juegos olímpicos de la antigua Hélade..aprended los deportes de hoy”efectuando el escritor sevillano una directa alusión al fútbol “de fuera os viene el balompié”. 

Al igual que la influencia taurina –en su primera juventud Izquierdo hizo temer a su familia su dedicación al toro, llegando a confesar el escritor sevillano haber “lidiado algún que otro novillo”- pensamos que la futbolística le llegaría a través del Calansansio Hispalense donde varios de sus compañeros de estudios estarán después vinculados a la práctica del balompié en el Sevilla FC- y a través del padre Jerónimo de Córdoba –profesor de bondadoso carácter que tanto bien haría en más de una ocasión al frágil espíritu de aquel niño tímido, sensible y especial que en su infancia fue José María Izquierdo –y de quien hay constancia de su presencia como público en partidos de fútbol celebrados en la primera década del siglo. 

Curiosamente, en la universidad literaria Izquierdo tendría como compañeros de estudios durante toda la carrera de Derecho a Isaías Prados White –sobrino de Isaís White Méndez, primer secretario del Sevilla Football Club en el momento de su fundación en 1890, quien en calidad de tal, firmó la invitación cursada al Huelva Recreation Club para la celebración del primer partido de fútbol reconocido de manera oficial en España- amistad y relación que Izquierdo y Prados continuarían posteriormente en el Ateneo y Sociedad de Excursiones como integrantes de la sección de música. 

En la Docta Casa, -Jacinto ilusión- ampliaría sus contactos con practicantes de un deporte que iniciaba su definitiva e irreversible consolidación en nuestra ciudad con la fundación de otros equipos como el Sevilla Balompié o el Betis Football Club –posteriormente, y tras la fusión de ambas sociedades, Real Betis Balompié- realcionándose el escritor sevillano a lo largo de su vida y tanto en el Ateneo como fuera de el con personajes de acreditada importancia en el Sevilla FC. 

Es conocida su amistad con José Lafita, y la más que entrañable con su hermano Juan, autor del primer y circular escudo del club (que el equipo ha lucido en las últimas temporadas) a quien Izquierdo dedicaría un extenso artículo incluido en “Divagando por la Ciudad de la Gracia”. 

En diciembre de 1917, en plena vorágine de la organización de la primera cabalgata de Reyes Magos, nuestro escritor compartiría protagonismo en la celebración del tercer centenario de la fundación de las Escuelas Pías con antiguos compañeros escolapios y reconocidos sevillistas, como Carlos García Martínez, exjugador y expresidente, Joaquín Valenzuela Espinosa, directivo y portero del equipo en las temporadas de 1903 a 1913, el citado Juan Lafita, que participó igual que Izquierdo en los actos organizados o, el posteriormente presidente sevillista Manuel Blasco Garzón, cuya boda había sido oficiada, precisamente, por el Padre Jerónimo de Córdoba. 

Pensamos que en estas fechas y por la relación existente, no sería aventurado afirmar un cercano conocimiento por parte de Izquierdo de la marcha del equipo sevillista y, de seguro, por la ubicación de su domicilio familiar en la Puerta de la Carne, su asistencia a partidos del Sevilla FC en el cercano campo del Mercantil donde el equipo jugaría entre los años 1913 y 1918. Sin embargo, va a ser en 1921 cuando va a quedar fijada de manera definitiva la afinidad deportiva, artística y emocional de José María Izquierdo con el Sevilla FC. 

En abril de ese año, Izquierdo consta en la prensa sevillana entre los asistentes a las honras fúnebres por el que fuera jugador y presidente sevillista Francisco Javier Alba Alarcón –Paco Alba-. Pocas semanas después, en los primeros días de mayo, el Sevilla FC vencía en las semifinales del campeonato de España al Atletic de Bilbao siendo el juego desplegado por el equipo sevillista la admiración de la prensa madrileña, pero resultando posteriormente descalificado por una reclamación administrativa del equipo bilbaino. 

En los siguientes días “El Noticiero Sevillano” del que Izquierdo era ya en esos momentos redactor jefe, abría una suscripción pública dirigida a “todos los que simpaticen con el gran deporte futbolístico y con los notables jugadores del Sevilla FC”, para compensarles moralmente de la injusta eliminación con la entrega de trece medallas y una placa de plata En la lista de donantes figuraba José María Izquierdo con una contribución de 5 pesetas y, muy cerca de su nombre, el de quien, jovencísimo en aquel momento, posteriormente dejaría el suyo grabado con letras de oro en la historia del Sevilla FC; Ramón Sánchez- Pizjuán. 

El 17 de Mayo, Izquierdo publicaba un artículo con el título “El diestro y el campeón” en el que iba a fijar definitivamente su afinidad estética y artística con el Sevilla FC, mostrando su inequívoca apuesta por la elegancia y arte futbolístico del equipo sevillista en oposición y menoscabo del estilo de fuerza imperante en aquellos años, en lo que podríamos considerar como uno de los primeros textos literarios sobre la futbolísticamente denominada “Escuela Sevillana” 

En el mismo, y con motivo de la evocación del primer aniversario del fallecimiento de José Gómez Ortega “joselito” Izquierdo establecía un paralelismo entre el torero y el equipo sevillista señalando que la mejor manera de conmemorar la muerte de Joselito •del paso a la inmortalidad del que fue por antonomasia el Diestro, el héroe de la lidia, sea la de celebrar una nueva heroicidad, el triunfo moral de Sevilla –del Sevilla- en el campeonato de España, delimitando como decimos en su texto, las características de la “Escuela Sevillana” y adelantándose en el tiempo a la letra que Javier Labandón plasmaría casi un siglo después en el verso “el arte de su fútbol no tiene rival”, de su conocido himno sevillista. 

El triunfo del equipo sevillano, decía José María Izquierdo, significa la consagración del estilo de Sevilla en el campo del deporte, como ya lo había sido en el mundo del arte y en el coso de la lidia…en Sevilla la fuerza se ha transformado en gracia, la eficacia, en elegancia, en una fina y sutil elusividad de obstáculos; el coraje en auge, la eficiencia es recreación contemplativa, y el éxito una buenaventura…Más que la meta, -el goal- importan los pases…El Sevilla ha triunfado gracias al mismo estilo que inmortalizó el héroe de la lidia, que era peculiar del Diestro por antonomasia..”. Casualidades del destino, pocos meses después José María Izquierdo fallecía de la misma dolencia –apendicitis- que cuatro años más tarde y también prematuramente lo haría uno de los grandes jugadores sevillistas de todos los tiempos y genuino representante de la “Escuela Sevillana”. Enrique Gómez Muñoz. Spencer. 

Pedro José Sánchez Gómez. Investigador, escritor y biógrafo de José María Izquierdo. ABC de Sevilla.

viernes, 1 de enero de 2016

ALIANZA



Por todas partes la luz del pozo, el mundo desnudo, la arena del regreso. Son pasos este silencio, márgenes de la noche y el fuego.Todo ocurriría en las viejas mareas, las huellas de los hombres en la lejanía y el peso del corazón. Todo en un astro y su borradura.

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