viernes, 31 de diciembre de 2010

UN VIEJO Y NUEVO AÑO




Bajando estoy el valle de la vida, y todavía se fijan mis pensamientos en aquellas calles estrechas, sombrías y silenciosas, donde se respiraba el aire perfumado que venía como revoloteando de las vecinas espesuras; donde los pasos retumbaban en los limpios portales de las casas, donde todo respiraba contentamiento y bienandanza, modesto bienestar ensanchado por la alegría y por la mesura de los deseos; honrada mediocridad que no se atraía el respeto por la opulencia ni por el poder, sino por el pundonor heredado.



José María Blanco Crespo.


Que el viejo y nuevo año os traiga lo mejor.

domingo, 26 de diciembre de 2010

FLAMENCO CONTRA LA BANCA


Un grupo de flamencos han tomado el patio central del Banco de Santander de Sevilla cantando y bailando: “Banquero, banquero, banquero; tu tienes cartera, yo tengo dinero…”. Los servicios de seguridad los han expulsado de malos modos, que  poco arte tienen estos banqueros, banqueros, banqueros…







Publicado en Paralelo 36

viernes, 24 de diciembre de 2010

FELICES FIESTAS


Fot. Francisco Feria


Ahora que la luz comienza a crecer, mis mejores deseos de paz y felicidad para todos.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

EXVOTO DE CEGUERA




Recuerdo que aquella mañana  vi  los cuatro renglones del sol afuera.


Ya la lluvia trae el profundo sueño
y la hora nace de tu extraña sombra,
la voz antigua por la noche plena.
Otro amor con un presagio del viento.




Deslumbra, todavía un momento,

en la gran lápida y la noche,

su queja  en un libro,

en la ojos de un cirujano.




Dejarse pensar…




Las cosas están iluminadas

tan próximas sin presencia.

En el pasado

retiras tu nombre

ante los rostros inmóviles.

En su oscuridad

se ofrecen,

                  breves

sobre otra lluvia.

La noche, la mirada,

están afuera,

en la letra,

en la gastada página.



Disposicion fragmentaria, Mayo 2000

jueves, 25 de noviembre de 2010

EL NADADOR



Respira la claridad la noche y colma ese silencio de sol, el cielo extiende el desnudo, entonces la pasión y la conciencia; fuga del aliento, marcada y encarnada en lo exterior. Llegan las aguas a tus manos en la bodega, bajo un cuerpo tus ojos no son nada, en el nocturno la arena y la sal arden en ellos. Apareces por calles perdidas hacia la bajamar para saltar con los astros, allí los adioses interminables, voz del tiempo, los latidos apagados del nadador.



El cuerpo que regresa. Caminarás el verano, habrá pasado la oscuridad y la voz niña en el viento.


Serás, desconocido,                     
solar, ya devastado,
el retamar, nocturno,
escucha tu murmullo.


Aún, el niño que sueña,
libre, sobre la arena.
Después llama al silencio
sus manos en lo oscuro.


Tendrás aguas maternas
dentro del cuerpo, vivo,
tendrás el mar sonando
al corazón de un mundo.




Disposición fragmentaria, Mayo 2000

viernes, 19 de noviembre de 2010

CONTRA LA BANALIZACION DEL FLAMENCO



EditorialP36.19/11/2010

“Fui piedra y perdí mi centro
y me arrojaron al mar
y a fuerza de mucho tiempo
mi centro vine a encontrar”

(Soleares de la Serneta)

En el estudio sobre la cultura andaluza realizado por el IESA de Córdoba, el flamenco aparecía como el rasgo de identidad más constante y con el que mayor cantidad de andaluces y andaluzas se sentían asociados. Las dimensiones del flamenco transcienden pues las fronteras estrictas de una cultura musical. El flamenco representa (en el doble sentido de identificación y ejercicio) una de las formas más radical de ser humano de los andaluces y andaluzas.

Decía Borges que el flamenco era “eminentemente misericordioso”. Una forma de escuchar abierta e inclinada sobre el catre del dolor y disuelta en la orgia de la fiesta. En la métrica y el ritmo jondo está inscrito el algoritmo sentimental de la historia de Andalucía. Machado, Manuel, decía que si Andalucía era “algo” es que era un “algo que siempre esta mezclándose con otro algo”. ¿Hay “algo” con más capacidad de mezcla y síntesis que el flamenco?. Los flamencos llaman puro a las formas más originales de impureza.
Ahora, bienvenido sea, que la UNESCO ha declarado al flamenco patrimonio inmaterial de la humanidad, necesario es recordar que esto no debe ser motivo para reducir el flamenco a folklore, o a una factoría de merchandising etnológico en el parque temático del turismo mundial. La banalización que corroe a tantas formas artísticas y culturales es ahora el gran enemigo del flamenco. Protegerlo es, antes que nada y por encima de todo, proteger su gravedad original que es y está en Andalucía.

sábado, 6 de noviembre de 2010

DOMINIO SOLITARIO



Me ausento en los fragmentos antiguos, en los signos que dejé. He sido tantos para ser. Busco nombres elementales a un paisaje, los digo, los extiendo, es el espacio de mi dominio solitario. Extraño comienzo de las vísperas, del fulgor, hay un momento de la palabra y la luz, del silencio de los límites, crees que estuviste allí.




Disposición fragmentaria
Mayo, 2000

viernes, 22 de octubre de 2010

DICES, Y VENIR




La luz, al fondo,

dentro de la cal,

llegó a las aguas, la semejanza

en silencio, en lo visible

tiembla y colma y

se escucha

su temblor, una vuelta del tiempo,

acaso lo breve se escuchaba morir.

La extensión de tus pasos

en las orillas,

a lo abierto,

a la mañana atlántica.

Mira, no sepas,

tus manos y el esplendor

desaparecen en la alumbrada mejilla.




Septiembre, 2003

domingo, 17 de octubre de 2010

105



El jueves pasado, 14 de Octubre, El Sevilla FC cumplió oficialmente 105 años de historia. Desde hace tiempo diversos investigadores e historiadores, con gran amor, rigor y esfuerzo trabajan para ofrecer a todos los sevillistas y a los amantes del fútbol su verdadera historia. No pude dejarles en este blog un recuerdo a todos los que sienten en sevillista, a los que se marcharon y a los que están, hoy lo hago y con ello también mi agradecimiento, y no olviden que los sueños se cumplen y lo mejor está por llegar.




VEASE; A VUELTAS CON SPENCER


Por A. Ramírez




viernes, 17 de septiembre de 2010

YO TAMBIEN SOY GITANO




La decisión del gobierno francés de ordenar la  deportación masiva de comunidades gitanas de origen rumano nos devuelve a uno de los lugares  más siniestros de la memoria europea .El hecho de que se haya tomado a la comunidad gitana como víctima propiciatoria no es tan poco un suceso  novedoso. Los gitanos, desde las pragmáticas de los Reyes Católicos, hasta  los campos de concentración nazi o la Guardia Civil española: han sido perseguidos y machacados como un ejercicio práctico de pedagogía del terror  político (racista o de clase) destinados a amedrentar y disciplinar  a otras minorías mucho más  extensas y poderosas.
Las deportaciones colectivas de gitanos,  ordenadas  por  ese “napoleón de ópera bufa” que es Sarkozy, no son sino un “ensayo general”, con público y crítica; de operaciones de mayor calado  que tienen a las poblaciones africanas e islámicas  (magrebíes, subsaharianos) en el punto de mira. Hoy los gitanos  rumanos, mañana los subsaharianos de Malí y dentro de un futuro no muy lejano todo aquel que no encaje en el modelo étnico occidental y cristiano.
Desde antes de su llegada a la presidencia  de la república francesa, Sarkozy ha encabezado un giro ideológico en ruptura  con la tradición laica y republicana de la  derecha  francesa.  Esta nueva derecha, liderada  por Sarkozy, es más heredera  de  Petain que de De Gaulle y está  más próxima a Vichy que a Londres.  El acercamiento a la iglesia y el cuestionamiento del laicismo republicano, o la apertura de un seudodebate sobre la identidad nacional francesa en clave etnicista,  son dos gestos  exponentes de esta nueva dirección. En España el  zorro  de Rajoy y el  memo de Zapatero  coinciden  en  apoyar la deriva racista francesa.
Vivimos ya , aunque todavía  no lo sepamos, en una era biopolítica,  donde la vida se ha convertido en la  principal categoría política y social: en esta era la derecha resucitará  el racismo sin el cual no puede  justificar  la imposibilidad ecológica  de universalización del modelo de vida y consumo occidental.. La exclusión de la mayoría de la humanidad del festín del consumo occidental es  la condición para que la ilusión  del crecimiento  infinito  tenga algún recorrido histórico. Para ese viaje las alforjas de los derechos humanos y del liberalismo cosmopolita no sirven, sólo nuevas formas de racismo  le pueden otorgar un asiento ideológico estable  y sólido.
Nosotras y nosotros como andaluces tenemos  una implicación especial en este  asunto. Ya dijo Lorca que el gitano era una de las formas más excelsas  y elegantes de ser andaluz. Cuando se persigue a un gitano  se persigue a Andalucía. A los gitanos se les masacró en nuestra tierra como advertencia  a la memoria andalusi (de la cual ellos y ellas  son en  gran medida albaceas  y herederos). Gentes sin  certificado  de pureza de sangre sabían lo que les  ocurriría viendo lo que les ocurría a los gitanos. Los pobres, los trabajadores también fueron advertidos con los golpes en las espaldas de los calorrros.  Desde hace  mucho siempre que algo terrible ha ocurrido  en Europa ha comenzado  con una persecución de gitanos. El gobierno y el parlamento andaluz, las instituciones y organizaciones, las gentes de bien de nuestra  tierra, no podemos, no debemos  abandonar a su suerte a los gitanos. Desde Serba La Bari hasta el albaicín, desde los puertos a Almería o Jaén  una voz debe  decir alto y claro: yo también soy gitano.


EditorialP36. 17/09/2010

jueves, 26 de agosto de 2010

ESCALERA DE PARVULOS





Aquel que yo no era

se escribe así mismo,

se adormece

donde el tiempo caería.                                   

Silencioso en lo borrado

muestra su aparecer,

escucha.

lunes, 16 de agosto de 2010

CALENDARIO DE MAREAS



Somos de ayer y no sabemos nada
(Job)


Es en un sueño,
Ana y el hermano José me esperan en la penumbra al final de la gran escalera del Santuario, sobre las lozas frías me señalan un libro de horas.

El mar nos hace mirar de frente.

"Yukel nombra un libro, privado de vocablos, que contienen nuestra historia, ya que es libro escrito por la muerte y hemos fallecido desde el momento que hemos cesado de tener un nombre".

Musil que repite;

te volverás siempre hacia tu propio asunto.

Por estas calles solitarias de finales de agosto, cansado, el sedante, sin libro de horas, en la pequeña libreta unos trazos del destino con toda su mascarada,
y sigues con el hábito silencioso de los adioses,
pero.., ¿cómo quieres tener recuerdos?,
es mi Padre que me  está buscando,
mi Padre, que al volante de su Chevrolet, contra la monstruosidad de una guerra, tantas vidas ha salvado.

El hermano José o Musil que insisten; busca otro lugar y otra historia; “ha sido solo un desmayo, dijeron cuando la encontraron en la orilla“, pequeña que salías siempre al atardecer con tu risa,  antes de entrar en el mar.

Apenas ocho años, desde la ventana de tu cuarto miras como la noche enciende el faro, terraza junto a terraza está la del Almirante, muchas cosas están cambiando, pero no lo sabemos, alegre y tranquilo entre los suyos como tú entre los tuyos, te saluda con una sonrisa.

Exhalan las aguas su aliento caluroso en la oscuridad.

Muchos años más tarde, en la puerta de un pequeño teatro, el cantautor cansado me despide con una sonrisa triste.

Sobre un viejo calendario de mareas están los hombres muertos.


Chipiona, por la calle Santuario,
Agosto, 2003












domingo, 8 de agosto de 2010

BLAS INFANTE, MAS ALLA DEL PADRE



La  obra de Blas Infante no se resume en su propia biografía y mucho menos  en la imagen  del personaje histórico que se ha ido transmitiendo de él. No es tampoco un “padre de la patria” al uso del nacionalismo decimonónico. Infante no fue un uniformizador  sino un sincrético, no  desplegó el antagonismo sino que reivindicó el pluralismo, no soñó con ningún Estado diferente  sino con la diferencia como estado.
La actualidad y la utilidad  del pensamiento de Blas Infante tienen planos diversos que se superponen sobre una base común de radical modernidad. Asuntos que en su momento  fueron considerados anacrónicos o extemporáneos como la multiculturalidad, la necesidad de establecer  puentes   de diálogo  entre civilizaciones o la separación entre nación (sociedad) y Estado; son hoy de un actualidad sobrecogedora. El Infante que propugna una “nacionalismo antinacionalista”   presiente y  denuncia  las trágicas y dolorosa  consecuencias  del nacionalismo estatalista  y etnicista  del siglo XX.
Repensar a Blas Infante hoy es superar la reducción de su obra  a la metáfora castradora  del padre para recuperar   al pensador y al activista político  en toda su potencialidad crítica e innovadora. El hombre que murió fusilado en la carretera de Carmona no murió para ser venerado fríamente en fríos y escondidos actos oficiales sino para ayudar cual  matrona  al nacimiento de una nación cuyo nombre era para el sinónimo de humanidad: la nación andaluza.


Editorial Paralelo, 36. 
08/08/10.

miércoles, 4 de agosto de 2010

DUERMEVELA






El verano tardío,

                           la noche

no se oye,

                           late en este aire

                           de huellas que desnuda la luz.

Calla

                           la ola en la memoria,

                           tu mirada es un canto desierto

                           sobre los fragmentos oscuros.




Agosto, 1998

viernes, 30 de julio de 2010

SEMBLANZA DEL P. LERCHUNDI



Era el Padre José Lerchundi, cuando tuve el honor de conocerle, de bien promediada estatura y corpulencia, aspecto sano, andar reposado y continente modesto. Cabeza erguida y bien calibrada; pelo ya gris y escaso; frente espaciosa de arcos superciliares marcados y cejas muy movibles y bien dibujadas. Los ojos eran pardos, de dulce expresión; las orejas de pabellón amplio; la nariz gruesa; los labios finos; cubierta con un bigote no muy poblado, como la barba, que incesantemente mesaba el Padre, como si le molestase, aunque más bien quizá por pulcritud, pues era, como Pio IX, incorregible aspirador de rapé, cuando conversaba familiarmente o paseaba dictando a su secretario. Entonces abría los brazos en ritmico movimiento, como si hiciera gimnasia, recorriendo a trancos la estancia, mas por lo general tenía las manos cruzadas mansamente, dispuestas siempre a estrechar con fuerte apretón las del amigo, pero propensas a ocultarse humildes entre las mangas del hábito cuando se quería rendir el debito tributo de respeto al venerable religioso, cuya bendición se deseaba y cuyo trato se apetecía al momento de conocerle.

En la conversación era discretísimo; su voz escasa pero bien timbrada, hablaba en una tonalidad baja, siempre simpática y pausadamente; la risa era franca e infantil; oía con benevolencia a todos, y sus observaciones más ligeras destilaban consejos sabios y prudentes. Dotado de un corazón ingenuo, enemigo de la doblez y la mentira, no gustaba del elogio, y gozaba lo indecible favoreciendo siempre a quienquiera que fuese.

Músico de verdadera inspiración, transfigurábase al órgano cuando acompañaba al coro religioso, cantando él con afinada voz de barítono, y deben conservarse curiosas transcripciones suyas de cantos árabes y composiciones de mérito. Como buen vascongado interpretaba los aires populares de su país con gusto y una delicadez incomparables…La historia le hará justicia, si es que sus contemporáneos no se apresuran, como deben,  a hacérsela en estos momentos”.


Doctor Tolosa Latour: El Padré José,
Págs. 26-29.


Tolosa Latour, el P. Lerchundi y La loca de la casa



En las cartas dirigidas a Galdós por el médico Tolosa Latour (Augusto Miquis) y publicadas hace pocos años por nuestro amigo el doctor José Schraibmanaparece mencionado varias veces el franciscano P. José Lerchundi. En la carta núm. 12, 18 de julio de 1891: «Lerchundi está en Marquina». En la carta núm. 17, 2 de agosto de 1892: «[...] salgo esta tarde para Regla con el P. Lerchundi para asuntos profesionales». En la carta núm. 18, de 5 de setiembre de 1892: «Acabo de llegar de Andalucía, donde fui acompañando al P. Lerchundi para un asunto de que te hablaré a nuestra vista». En la carta núm. 28, de 24 de agosto de 1894: «Hoy salgo para Chipiona con el arquitecto para convertirme en D. Manuel de La loca de la casa... Ya debías hacer una escapada para ver por dentro un convento de franciscanos y vivir con ellos unos días. Está el padre Lerchundi». Por fin, en la carta núm. 30 (última), de 6 de agosto de 1895: «[...] me voy a las hospitalariasgracias al Sanatorio playas de Chipiona donde el P. Lerchundi nos espera» (en esta frase me permito corregir «los hospitalarios» en «las hospitalarias», porque me parece que el masculino no tiene sentido).
Creo que estos pasajes, a pesar de su brevedad alusiva, merecen unos comentarios que podrán tener interés para los galdosistas. Sobre el P. José Lerchundi (1836-1896) no hace falta insistir: se trata de personaje conocido. Nos limitaremos a recordar de modo muy escueto su carrera, por lo demás sumamente sencilla. Nacido en Orio (Guipúzcoa) en 1836, José Lerchundi entró en la Orden de los Franciscanos y dedicó toda su vida al apostolado en Marruecos, cuya misión pertenecía entonces a su Orden; residió sobre todo en Tánger, en donde murió el día 8 de marzo de 1896, dejando fama lo mismo de virtuoso religioso que de competente arabista, y después de ocupar el cargo de prefecto apostólico de Marruecos. Entre sus numerosas actividades figura en 1880-1882 la fundación en Chipiona (provincia de Cádiz) de un colegio franciscano cuyo objeto era la formación de misioneros para Marruecos y Tierra Santa. Este colegio se estableció en el antiguo convento agustino de Nuestra Señora de Regla (cf. supra la carta núm. 17 de Tolosa Latour), ubicado en dicha localidad de Chipiona. Esta circunstancia explica los acontecimientos posteriores.
En 1892, el doctor Tolosa Latour, que desde el año de 1878 hacía activa propaganda a favor de la infancia desamparada y de la fundación de sanatorios para los niños raquíticos y tuberculosos -esos niños raquíticos que aparecen tantas veces en las novelas de Galdós- tuvo ocasión de lamentar, en una conversación íntima con el P. Lerchundi, que España se preocupase tanto de celebrar con mucho lujo y fausto el cuarto centenario del descubrimiento de América, mientras no se hacía nada por la tierna infancia, tan necesitada de ayuda y protección. El Padre franciscano le ofreció entonces su colaboración, y poco después se iban ambos a Regla, con el propósito de elegir terreno para el futuro sanatorio, sin contar con otros preparativos. A este viaje aluden seguramente los primeros pasajes citados más arriba, con fecha de 2 de agosto  y 5 de setiembre de 1892 respectivamente (cartas núms. 17 y 18). De ellos resulta que la estancia de Tolosa Latour en Andalucía duró más o menos un mes. Tanto él como el P. Lerchundi eran hombres muy activos y emprendedores, y las cosas marcharon rápidamente a pesar de las inevitables dificultades: el día 12 de octubre del mismo año (fecha escogida a propósito, según parece, y como para compensar el derroche de las fiestas oficiales del descubrimiento de América) se colocaba ya la primera piedra. Como siempre, hacían falta fondos, y a este respecto fue decisiva la intervención del P. Lerchundi, pues él, hondamente desinteresado en todo lo personal, a fuer de buen franciscano, supo reunirlos con la habilidad que acostumbran los eclesiásticos en esta clase de menesteres. Contribuyó la Reina Regente doña María Cristina, con un donativo de 10.000 pesetas, contribuyeron aristócratas, políticos y hombres de negocios, entre ellos el marqués de Comillas. En el verano de 1893, Tolosa Latour hizo otro viaje a Chipiona. Este viaje no aparece en las cartas publicadas por el doctor Schraibman, pero resulta de otra escrita por Lerchundi a la Reina Regente en la que dice, en 22 de agosto de 1893: «Desde hace tres días me encuentro en este Santuario de la Virgen de Regla con mi querido amigo el doctor Tolosa Latour, que ha venido a ultimar todos los preparativos para desde luego dar principio a los trabajos del primer Sanatorio marítimo español...».
Del año 1894, que es el de la tercera carta publicada por el doctor Schraibman en que se menciona el nombre de Lerchundi (núm. 28), tenemos varios documentos referentes a la empresa de Chipiona:
1.º una carta del P. Lerchundi, fechada en La Aliseda (en donde estaba tomando las aguas), 2 de julio de 1894, y dirigida al marqués de Comillas, en la que, detalle curioso, no menciona a Tolosa Latour;
2.º otra del mismo, 5 de julio de 1894, al papa León XIII, pidiéndole su bendición para el Sanatorio, y la contestación -favorable desde luego- del Vaticano (14 de julio de 1894); en esta contestación, firmada por el cardenal Rampolla, se notan las líneas siguientes: «[...] el Augusto Pontífice ha tenido palabras de elogio, tanto para el egregio señor doctor Tolosa Latour, que ha concebido y por mucho tiempo madurado el proyecto, cuanto para V. P., que favorece su realización».
3.º otra de 13 de setiembre de 1894 dirigida a Lerchundi desde La Granja por la infanta Isabel, que promete un donativo, y recuerda que ya tenía noticia del proyecto por el Dr. Tolosa Latour;
4.º otra de la infanta Paz al mismo Lerchundi, 20 de setiembre de 1894, que envía un modesto donativo (200 pesetas);
5.º otra de la infanta Luisa Fernanda al mismo Lerchundi, Sevilla, 3 de noviembre de 1894, que le anuncia un donativo de mil pesetas.
Entre los que contribuyeron, pero después, hay que señalar al propio Galdós: en 1904, cuando se dio una función de El abuelo a beneficio suyo, entregó toda la cantidad recogida al sanatorio de Chipiona.
Los Estatutos de la Asociación Nacional para la fundación de sanatorios y hospitales marinos en España, estrechamente ligada con la fundación de Chipiona, constan de veinte artículos y fueron visados por el Gobierno Civil de Madrid el 30 de julio de 1894.
Todos estos detalles constituyen, a lo menos en parte, el «background» de lo que escribe Tolosa Latour en la carta núm. 28 del doctor Schraibman, y de toda la documentación reunida por el principal biógrafo de Lerchundi, el P. José M. López, se desprende la impresión de que la colaboración entre el médico y el franciscano se desarrolló en una atmósfera de entera e íntima cordialidad. El 13 de marzo de 1896, a raíz del fallecimiento de Lerchundi -muerto en Tánger cinco días antes- y con su seudónimo de El doctor Fausto, Tolosa Latour publicaba en El Imparcial de Madrid un artículo necrológico donde prestaba homenaje, con profunda emoción, a la labor del «Padre José» en la creación del sanatorio de Chipiona.
En este asunto, merece un comentario especial la carta de 24 de agosto de 1894 (núm. 28) en la que Tolosa Latour declara que se convierte en el don Manuel deLa loca de la casa. Como se sabe, la novela dialogada así titulada es de 1892, y la comedia correspondiente se estrenó en Madrid el 16 de enero de 1893. Por lo tanto, hay una coincidencia cronológica perfecta entre la aparición de esta obra y la iniciativa conjunta de Tolosa Latour y de Lerchundi. La mención de «D. Manuel» por Tolosa produce alguna sorpresa, porque, a primera vista, no hay ningún personaje de este nombre en La loca de la casa. Pero, leyendo el texto con atención, nos damos cuenta que el tal don Manuel no es otro que el alcalde Jordana, que casi siempre sólo aparece con su apellido. Si no me equivoco, lo llama don Manuel una sola vez en la novela dialogada (acto IV, esc. 9) y dos veces nada más en la comedia (acto IV, esc. 6 y 9) una hermana de la Caridad cuando se dirige al alcalde. Es lo único que hay, y ese detalle nos revela el cuidado con que Tolosa Latour leyó la obra, o la escuchó cuando la representación. Mas hay algo más importante: Jordana es el fundador de un hospital, asilo de huérfanos y casa de expósitos. Y como Tolosa también se llamaba Manuel, es natural que le haya chocado la coincidencia. Pero ¿se puede de veras hablar de coincidencia? Entre la elaboración de La loca de la casa y la creación del sanatorio de Chipiona hay una interferencia muy notable. La carta que anuncia a Galdós la salida de Tolosa y Lerchundi para Regla es del 2 de agosto de 1892, la que le anuncia el regreso es de 5 de setiembre de 1892. Por otra parte, La loca de la casa es de octubre de 1892.Desde hacía tiempo, Galdós conocía perfectamente las preocupaciones y actividades de Tolosa Latour en pro de la infancia enferma y desvalida, y no entrañaban para él ninguna novedad. Pero poco antes de la elaboración de La loca aquellas preocupaciones y actividades tomaron de pronto un giro preciso y concreto con la creación del sanatorio de Chipiona. No parece temerario, pues, suponer que, en La loca de la casa, el personaje de don Manuel Jordana, fundador de un hospitalasilo y tocayo de Manuel Tolosa Latour, nació en parte -sólo en parte, desde luego- del conocimiento que tuvo Galdós de la fundación del sanatorio de Chipiona.
Evidentemente, en la obra, Jordana y su hospital representan un elemento secundario y como marginal. Pero ya sabemos que esto ocurre muy a menudo en las novelas de Galdós; se ha notado que el argumento principal viene acompañado de argumentos secundarios -una especie de contrapunto- que se entrecruzan con él. Podemos añadir que estos argumentos secundarios son la parte donde Galdós coloca ciertos recuerdos o alusiones personales, mientras parece que reserva el esfuerzo de creación original para el argumento principal. A este respecto, precisamente, resulta muy característico el caso del mismo Tolosa Latour que, bajo el nombre de Augusto Miquis, figura tantas veces en las novelas de Galdós, pero no adquiere nunca dimensiones importantes y permanece siempre en el segundo plano, fuera del argumento principal.

Robert Ricard, La Sorbona. París
Fuente; Biblioteca  digital Miguel de Cervantes
Anales galdosianos, año III, 1968

miércoles, 21 de julio de 2010

EL POETA EN LA PLAYA



Parece que la obra y el legado de Rafael Alberti no atraviesan buenos tiempos, en algunas cuestiones y matices se asemeja a lo que padecen Antonio Machado, Cernuda o Miguel Hernández, cada día que pasa más antirrepublicanos y a los que hay que denunciar o perdonar si algún día lo fueron. Reír para que no le salga a uno su mal carácter, porque, ¿qué decir, qué historia o critica ante personas que pugnan por poner el mundo al revés?.
Creo, si la memoria no me falla, que fue en agosto de 1989 cuando Rafael Alberti visitó por primera vez Chipiona, llegaba, entre otras cosas, para dar lectura de algunos de sus poemas, él mismo lo dijo en su saludo, disculpándose, pese a la cercanía a su Puerto natal, de haber pasado tantos años sin conocerla. El acto se celebró frente a la Capilla del Cristo de las Misericordias, donde quiere la leyenda que este imagen salvara al pueblo de la furia de las aguas debido al terremoto de Lisboa de 1755. El mismo pueblo que fue a escuhar al poeta aquella tarde de verano inolvidable, sintiendo su cercanía, sin el boato ceremonioso que suelen tener estos actos. Les dejo con el último poema que leyó en aquel ya lejano agosto.



Algunos se complacen en decirme:

Estas viejo, te duermes,

de pronto en cualquier parte.

Llevas raras camisas,

cabellos y chaquetas estentóreas.

Pero yo les respondo

como el viejo poeta Anacreonte

lo hubiera hecho hoy:

-Sí, sí, pero mis cientos de viajes por el aire,

mi presencia feliz, tenaz, arrebatada

delante de mi pueblo,

mi voz viva con eco

capaz de alzar al mar a cimas de oleaje,

y las bellas muchachas, y los valientes jóvenes

que me bailan en corro…Y siempre el sostenido, ciego amor,

más allá de la muerte…


viernes, 16 de julio de 2010

LA LUZ EXHUMADA



El signo muerto del arte lo firma el artista, recordaba. Quien sigue con las huellas y los naufragios de la memoria está trazando sobre la cal, con arena y viento. Lo ves sentado sobre el malecón en otra tarde de verano, mira ahora las luces del poniente, la tiniebla calurosa en la casa del horizonte, los cuerpos oscuros y húmedos que traen la quemada luz, una deriva para el corazón de la noche. Lugares y fantasmas, una nada de sueños extendida sobre la nada, que otros vivieron y escribió Broch.




LA LUZ EXHUMADA



De pronto, en la calurosa tarde,


la olvidada y extraña intensidad


vuelve por una calle solitaria


a la bodega perdida y sombrosa.


Entrabas en tu cuerpo y en el mundo


con la honda luz de la noche del mar,


ella en los lentos sueños del verano.


Su voz de lucidez o de locura


te borran con esta memoria errante,


con esta nada después del naufragio.



Julio, 1999



domingo, 4 de julio de 2010

EN EL ADIOS DE SERGIO LEONE (Visiones y desviaciones en el círculo)




En 1962, San Peckinpah estrena su película Ride the High Country (Duelo en la alta sierra), considerada por muchos como el inicio de la reformulación del westerm clásico, agotado por entonces para el público norteamericano y desplazado a la televisión en formato de series. Peckinpah viene de la mano de su maestro, con quien ya ha trabajado, Don Siegel. Posteriormente y en siguientes películas el llamado por entonces hiperrealismo de Peckimpah es repudiado por un amplio sector de la crítica por su extrema violencia y por sus formas devaluadas de narraciones clásicas. En el linde de la historia podía pensarse que la matriz de una nueva expresividad se había dividido. Por un lado la acusación de canalización de su cine, por otro, su estilo renovador. No hubo una ruptura radical sino un empuje a campos temporales e históricos que se ha repetido en todos los procesos artísticos, va hacia un espacio que no pertenece aun al museo. Peckimpah da sustrato y cuerpo a la psicología de los personajes en la historia. Tampoco una conversión del público en la mirada hacia el género, sino una secuencia elegiaca y sombría de su final, esa narración era una narración de ellos que expiraba, su colorario programático y temporal estaba instalado en el espectador y en el crítico. Le es imposible a Peckinpah encontrar posibilidades visuales o narrativas nuevas, conjuga esencialismo e historicismo pero no llega a campos de abstracción, los límites están marcados porque aun el espectador se podía relacionar con esas formas expresivas dentro del canon. Su estrategia fue poner dos visiones históricas muy distantes en un mismo campo de desarrollo. El efecto de este tardío ensayo es de desorientación y rechazo, de una validación retroactiva. Hay tiempo, hay historia, pero no hay distancia.

Unos años mas tarde, Sergio Leone, desde Andalucía y con bajo presupuesto llevará finalmente el género a nuevas formas de expresividad y a su último rango, el de una extraña abstracción y barroquismo. Leone no vive la historia, la contempla, como señalaba Benjamín, por eso ve el tiempo y la distancia narrativa, la visión y desviación del círculo. Leone marca su eje en la lectura del viaje, lee mal la historia, pero esa es la clínica del arte de leer, son lecturas de perspectivas y espacios. ¿Desde donde quiere leone que se contemple su cine?, desde un círculo de fragmentos y yuxtaposiciones donde un asidero clásico introduce la distancia. El registro que hace Leone es su desviación. Borges nos lo dice; la certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma. Cierta arbitrariedad, cierta inclinación deliberada a leer mal, a leer fuera de lugar, a relacionar series imposibles. Con Sergio Leone desaparece el gran renovador del westerm y un gran cineasta. Las crónicas lo señalan como el director que era mundialmente conocido por ser el creador del spaghetti.western y descubridor del actor y director Clin Easwood, quien lo aprendió casi todo de el.
Mis recuerdos de Leone están asociados desde la infancia al gusto por los western y a cines de verano en la playa a fínales de los años sesenta. Entonces sus películas arrasaban en las taquillas como un subgénero, una parodia caricaturesca y ampulosa del western clásico. El tiempo, que a veces puede parecernos caprichoso, pero a la larga nunca se equivoca, pondrá a Leone en su justo lugar. Su última película sobre el género (Once Upon a Time in the West, 1968), que en castellano titularon –curiosa paradoja- (Hasta que llegó su hora), es sin duda una sinfonía donde se presentan todas las formas, espacios, tiempos y maestros del género, pero con la visión y desviación en el círculo de Reimens; llamaré a los supervivientes, volverá su juventud, envejecerán, otra vez el mundo que soñaron en sus manos, y les dejaré en el viaje errático, sin punto fijo.


Sevilla, Julio 1989
IFES






sábado, 26 de junio de 2010

ULTIMA TARDE EN VILLA LUZ




Del mar, ¿no lo recuerdas?,
nos viene a veces ese terror de vivir.

Saint-John Perse


Por la ventana la costa se oscurece, sus espejos ya no te reflejan. Con un terror silencioso, las máscaras y los signos de la noche son huecos en la arena de la infancia. Las olas y los años te hunden y te borran en un absurdo destino, en la visita de memoria y muertos. Palabras que el tiempo entrega derrotadas a una pasión solitaria.


Agosto, 2001

lunes, 14 de junio de 2010

MESTEOW CALLA





Primer tiempo.

Lectura de Jacques Lacan.

Desahuciado de la historia poetizas el tiempo,

tensa el momento, imagina la oscilación del péndulo.

Espacio interior, extraño sujeto,

sin réplica las voces se agotan.

¿Primer tiempo?.

La metáfora no viene a llenar un lugar vacante.

-Diacronia de generaciones.

-Fijación de lo obsesivo.

-La fecha es ilegible, otro fechado.

domingo, 6 de junio de 2010

EL ESPEJO DEL MAR


Mi amigo Alberto Sánchez me envía este breve documento visual y musical que quiero compartir con todos, trata sobre la película “El fantasma y la señora Muir”, del gran J. Leo Manquiewicz. Mi recomendación incansable para que vean, los que aun no lo hayan hecho, esta obra maestra, una de las mejores de toda la historia del cine -para la crítica acomodaticia con su superchería de los ranquing y listas no era así hace apenas veinte años-.Un lector, de veneraciones y no de pasiones, molesto y con tono airado me escribía y criticaba el encubrimiento de las claves de la obra del director en las cuatro líneas que le dediqué en este blog. Manquiewicz nos dejó, entre otras cosas, una hermosa reivindicación del deseo y su fuerza transgesora y, sobre todo, su dramaturgia del guión clara y transparente de pura vida.




viernes, 4 de junio de 2010

AQUELLA PROMESA DE VIDA DE TU CORAZON



Para Gisela


Estaba al lado de una blanca y luminosa reproducción de la Venus del Nilo. El año era 1976 y el lugar el patio de la escuela de Artes de Sevilla. Era morena y casi siempre estaba sola. Yo tenía 14 años y la veía muchas mañanas en aquel patio. En la clase de historia del arte ya había olvidado a Venus y solo pensaba en Gisela, aquella niña brasileña. Gisela era familia de Elis Regina, muy orgullosa me enseñaba sus fotos y cantaba sus canciones. No voy a hacer ahora una reseña a la obra de Elis, de gran influencia y fama, a la cual dediqué en su momento un amplio trabajo en el contexto de la extraordinaria música popular brasileña. Hace unos días un viejo amigo me confirmó el fallecimiento de Gisela, enseguida me vino a la memoria aquel hermoso dictado de Holderlin; "las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas ni se convertirían en espíritu, sino chocaran con el destino, esa vieja roca muda".


Junio 2010



lunes, 31 de mayo de 2010

ALBERTO GARCIA ULECIA. IMAGEN DEL CANTE.





LA POESÍA DE ALBERTO GARCIA ULECIA


Por Fernando Ortiz


Alberto García Ulecia (nacido en Morón de la Frontera, Sevilla, el 31 de Diciembre de 1932 y fallecido en Sevilla, el 20 de Octubre de 2003) era persona entrañable para todos los que tuvimos el privilegio de tratarlo y, sin duda, un auténtico poeta. Un hondo y claro poeta de la estirpe de don Antonio Machado de quien hizo una excelente antología. Por cierto que en el prólogo a esa antología parece retratarse a sí mismo cuando alaba de Machado “la precisión, la claridad y la emoción”. Y dice de la persona “Era un sevillano de gracia fina, inteligente, delicada. Hemos conocidos a algunos así. Son cordiales sin aspavientos y simpáticos sin hipérbole. A veces los delata una sonrisa algo triste, burlona y melancólica (…). En el fondo, sin embargo, la sangre jacobina de don Antonio, su austeridad, su eticidad, su independencia de criterio, el orgullo de su modestia, le dotaban, sin duda, de una extraordinaria energía interior”.
Siendo como era uno de los poetas mas destacados de su generación, pagó el precio de su independencia que siempre es el aislamiento y la soledad. Catedrático de Historia del Derecho, prestigioso especialista en foros mediavales, aficionado al flamenco desde su niñez –y a esa afición suya central en su vida le dedicó poemas y ensayos-, nunca hizo lo que se suele llamar “vida literaria” y tenía mas amigos entre los pintores y artistas plásticos (las artes plásticas fueron otro motivo importante en su poesía) que entre los escritores y poetas. El mismo dice en el prólogo de uno de sus libros que describe en sus versos el paisaje “casi con la misma técnica que un pintor paisajista”. La naturaleza está omnipresente en su poesía, tanto la marina como la de tierra adentro. En el movimiento de las aguas marinas ve el ciclo de la vida: un continuo pasar y permanecer. Símbolo, pues, del fluir del tiempo. El problema del tiempo “sentido siempre como transcurso doloroso” es el eje de su obra poética. Palabras como “nostalgia” o “memoria” son recurrentes en sus versos.
La poesía de Ulecia puede dividirse en tres etapas. La primera de iniciación, a veces gongorina, a veces neopopularista (A plena sombra, Torofuente, Alas y olas), en la que se ensayan prácticamente todos los metros que se darán en las posteriores. En ella es muy visible la huella de los maestros (Juan Ramón, los Machado, Rubén, Lorca, Villalón, Neruda). Una segunda, de transición (Universidad, A flor de tierra y Voz litoral) en la que se emplean ya todos los procedimientos característicos de la tercera (violación de las reglas selectivas o reglas de iniciación léxica y muy especialmente la coordinación, mediante la conjunción copulativa “y” de realidades pertenecientes a órdenes diferentes, juegos con los diversos usos de una misma palabra, lo que se conoce como “antanaclasis”.
Destaquemos el carácter dionisiaco de la mayor parte de los poemas de A flor de tierra (con Neruda al fondo, pero un Neruda más personalizado que el de su primera época). Pero es a partir de Jazmines póstumos, donde comienza la poesía mas intensa y profunda de Ulecia. Poesía elegiaca y también meditativa, de un cierto panteísmo pagano. En sus últimos años Alberto tradujo a Holderlin y viajó a Tubingen, para impregnarse más y mejor del poeta suabo, “lo más alto que la poesía puede depararnos, según Cernuda”. Pienso en los versos finales de Alberto, y me viene a la memoria sin quererlo un poema titulado “Un clásico”: “En sus versos palpita, como el alma / en las graciosas formas de un dios griego, / la sapiencia paciente y luminosa / del que asumió sereno su destino / y anduvo y ando y amó/ adquiriendo dulzura y fortaleza”. Poesía honda, clara, emocionante, exacta.





1. Presentación de Alberto García Ulecia por Fernando Ortiz


video


2. Lectura de poemas por Alberto García Ulecia. Imagen del Cante. (Guadaira. Elegía cordobesa de 1957)


video

3. Lectura de poemas por Alberto García Ulecia. Imagen del Cante. (Cádiz pasa. Junto al río Espartero. Granada. Yo le pregunté al pinar)


video

4. Lectura de poemas por Alberto García Ulecia. Imagen del Cante. (Vieja diva. Pastora Imperio)

video

Texto: Prologo al libro “En recuerdo de Alberto García Ulecia”, por Fernando Ortiz. Junta de Andalucia. Centro Andaluz de las Letras. 2004
Video: Lectura poética de Alberto García Ulecia en el salón rojo del Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda el 22 de Junio de 2001. Archivo de Fernando Ortiz
.

Blogger templates