jueves, 27 de agosto de 2009

FRANCIS PONGE Y SU RECREACION




En la deriva o huida de su expresión, en su sentido mas fuerte, Francis Ponge muestra la exterioridad radical del viejo hombre mágico. Sus rasgos y su dimensión nos mantienen en planos ajenos. En la negación, en el uso privativo de su discurso nos dejó la plenitud de su canto y memoria, el riesgo de un retorno experimentado como recurso, riesgo difícil de esconder. Ponge nunca abandonó la apariencia literal de su poética, no dudó de su esencia peligrosa y necesaria.

viernes, 14 de agosto de 2009

RETORNO




Hay un procedimiento interno, hacia una cierta dominación del azar, donde el texto siempre se encuentra en los límites del oscurecerse y desaparecer, el juego, como señala Foucault, de una crítica que hablase infinitamente de una obra que no existiese, quizás en la repetición enmascarada solo exista el punto de partida, la multiplicidad y el azar son desplegados, parece que no vamos hacia los textos, sino que regresamos siempre. En el sentido de lo transitorio se establecen los grandes exilios, y ahí el texto pude decirse a sí mismo y realizarse a sí mismo. Escribe Holderlin;

Pero a nosotros nos toca,
bajo la tempestad de dios,
¡oh poetas!, permanecer con la cabeza descubierta.

Pues los que nos prestan el fuego del cielo,
los dioses, también nos dan el sagrado dolor.
¡Aceptémoslo!. No soy sino un hijo de la tierra.

Así el hombre; cuando la dicha está a su alcance
y un dios en persona se la trae, no la reconoce.
Pero desde que sufre,
entonces sabe expresar lo que quiere,
y entonces las palabras justas
se abren como flores.

El retorno es siempre el acontecimiento secreto de la gran literatura, los temas de la conciencia de un exilio, borradores provisionales en manos del azar, una cara interior del lenguaje que muestra su desgarro y esplendor, el escritor, como recordaba Hegel, debe de pensar siempre en el principio. Volvemos nuevamente a Foucault; “Siempre puede decirse la verdad en el espacio de una exterioridad salvaje; pero no se está en la verdad mas que obedeciendo a las reglas de una “policía” discursiva que se debe reactivar en cada uno de los discursos”. Ese espacio de exterioridad salvaje conviene y se da en los comienzos, la laguna, el vacío del mundo en las palabras emerge entonces en la literatura y la obra, las situaciones extremas de oposición, la verdadera ruta del espíritu es un momento donde los extremos se concilian, donde la palabra nos envuelve y nos transporta, la voz de Heráclito; sin no esperas lo inesperado, no lo reconocerás cuando llegue.




Cada sueño

surca su silencio,

descubre y acaricia su herida,

siempre

buscando lo perdido,

la soledad de una palabra,

su desafío.



Suena la quietud del atardecer

en la hora que borra los caminos,

que alumbra

la noche y el callar.

Cada sueño

regresa el tiempo de la ausencia,

el temblor y el soplo

del abismo de una vida,

la crisis

de una muerte sin desenlace.

lunes, 10 de agosto de 2009

MANOLO VALIENTE



Hace unos días publicaba Fernando Ortiz un interesante artículo en Diario de Sevilla sobre la figura del escritor sevillano Manolo Valiente. Es para callarse muchas cosas y hacerse la misma pregunta que se hace al final del artículo.



VEASE; MACHADO Y VALIENTE, DOS DESTINOS PARALELOS

jueves, 6 de agosto de 2009

ESCUCHA Y ESPERA


A la manera de W. Wheitch


Quieta, pero con las velas tendidas

Tienes la veladura de viejas sombras, aun te acompañan. También por ellas estás aquí, por sus extraños signos. Dispuesto estás a emprender la acogida de otro ser, de sus huellas y su deriva. Para eso llegas aquí a escuchar y esperar, mientras el mar y las arenas tendidos, un sueño de humildad. Para eso has tomado el rito y la plegaria entre el silencio y el rumor de la luz, sobre tu mapa están ya los pasos y la ausencia aun no nacida te dirá este lugar intenso y sosegado. Estás abierto en una espera, intentando la desnudez, la íntegra transparencia, ojalá nos encontremos, nos reconozcamos. Tendrá acogida entonces nuestra semilla de luz y una sola verdad de vida.




II

La mano traza sobre el papel unos signos, no sabe que traza también un mapa, ¿tal vez un destino?. Tinta en la tarde de verano, rastros para no perdernos y volver, rara correspondencia de voces y nombres.Tras la veladura y la espera hay un sentido, algo en que creer. Escucha.



III

Encuentro. Conoces los paisajes de la luz, allá urdiste tus laberintos, tus escuchas, tus esperas.Hay un bebedor solitario frente al reloj marino, viene de viejas rondas, en un gesto quizá hay años, signos que perduran en su rostro. Alguien aun joven piensa en esta tarde calurosa en los lugares de la luz, en un canto de esperanza y humildad. Una sola voz y un solo nombre para el bien, como un viejo sueño de la infancia, apreciada sabiduría.



IV

Canto e historia de ausencias. Pausa del laberinto en un mapa, punto y destiempo de una última tarde. Alguien verá unos ojos bajo la bóveda de cristal, ante la luz baja de un poniente. Nadie le encontrará tendido. Alguien sabe viejas historias que entregará a la raíz del tiempo, tal vez aun no perdida la veladura y el laberinto



V

Puedes poseer esta demora frente al aliento de la luz. Allá puedes permanecer abierto, buscando signos y huellas. Abrazándote ciegamente a los ritos de la infancia, después del claustro y la calle del mar.


Domingo, 22 de julio de 2001

martes, 4 de agosto de 2009

EL CASO TORSTEN JOVINGE



En el mes de Julio de 1986 se celebró en Sevilla una exposición del pintor sueco Torsten Jovinge, no recuerdo por que medio había tenido noticias de la trágica muerte de éste en el verano de 1936, exposición a la que finalmente no pude asistir. El extraño caso del pintor, posiblemente asesinado por elementos afines a los golpistas, sigue siendo, a día de hoy, una desgraciada muestra más del desinterés, impunidad y, salvo excepciones, falta de investigación y restitución necesarias.

A mediados de Mayo de 1936 Jovinge se estableció en Sevilla, en el Hotel Londres de la calle Alfonso XII, edifico modernista de Anibal González ocupado actualmente por una academia. Este sería el lugar fatídico de su muerte. Las metáforas de una vida suelen ser a veces jugadoras experimentadas, Jovinge había reflejado críticamente en su obra las atrocidades del movimiento nazi en Alemania, de igual forma atraviesa España hasta llegar a Sevilla en el momento más inoportuno, en vísperas del golpe militar. Josvine se adentra en la ciudad para reflejar su situación convulsa.

Escribe Francisco Espinosa (1)

Pese a todo, es difícil resistirse a una hipótesis, Jovinge, con sus lápices y cuadernos, con su mirada inteligente y curiosa, suponía una auténtica provocación para los sublevados en general o para cualquiera de los fascistas que pululaban por el centro de la ciudad en los primeros momentos del golpe. Tan peculiar era lo que estaba haciendo Jovinge que ningún otro testimonio visual o escrito puede suplirlo. En este sentido el trabajo del pintor sueco en Sevilla se encuentra en la estela de Goya, cuya obra conocía sin duda. Sin quizás ser muy consciente estaba practicando periodismo de guerra, creyendo ingenuamente que su condición de extranjero, como si de un corresponsal se tratara, lo situaba al margen del conflicto. El “delator” de sus ultimas anotaciones se trata evidentemente de uno de los voluntarios que aquellos días indicaban a los golpistas a quien debían detener. La noche del 18 de Julio Jovinge escribe en su diario “Delator presente de nuevo. Se interesa él por mí?. Parece evidente". Debió de ser en ese contexto, con motivo de algún encuentro con fascistas en las cercanías del hotel cuando el pintor fue corregido y amenazado. Quien sabe si no fue entonces cuando perdió boina y gafas, sin las que como escribió su hija en el catálogo casi no veía. A consecuencia de ello, imposibilitado, tanto para escribir como pintar, se refugió en el hotel. En algún momento del Domingo 19 fue localizado en el hotel y asesinado con una navaja barbera.

Enterada la Autoridad Militar y consciente del problema diplomático que podría derivarse del suceso, se controló el asunto designando un instructor con el único objetivo de que no surgiera problema alguno y de conseguir el visto bueno del Vice-Consulado. Este, para quien el pintor no era mas que un compatriota problemático y con deudas por toda partes, al que incluso habían propuesto poco antes que embarcara como indigente en un barco con destino suecia, accedió pensando en que dada las circunstancias todo se olvidaría. Pero algo fue mal: la creciente fama del pintor llevó a la familia y a ciertos medios de comunicación a interesarse cada vez con más intensidad sobre la vida de Jovinge y sus últimos días, y en consecuencia las dudas aumentaron. Faltó, eso sí, el Gerald Brenan, el Agustín Penón o el Ian Gibson que como en el caso de Lorca, agotaran todas las posibilidades de investigación. Es posible que a partir de los cincuenta, cuando viajó a España su esposa, una investigación bien orientada y siempre respaldada por otro país, hubiera dado sus resultados.
(1) Francisco Espinosa. La justicia de Queipo. Violencia selectiva y terror facista en la II División en 1936

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