domingo, 25 de octubre de 2015

MATINAL DE ARENA



La luz desciende a la arena profunda, a esa raíz de sal. Pasan los siglos y sopla el viento de la vida, te llegó en el lejano mediodía marino. La lámpara es el sol que alumbra las mareas, la vibración del amor del mundo. Acércate ahora con las aguas maternas.

martes, 20 de octubre de 2015

LOS ÚLTIMOS VECINOS



Ayer a primera hora y de forma inesperada tras varios aplazamientos, desalojaron de su casa en la calle Macasta a Juan Bautista, un anciano de ochenta años, enfermo y sin recursos. Juan sobrevivia con un contrato de alquiler en una finca ruinosa, inhabitable debido al abandono y engaño del propietario, un caso más después de la peste especulativa que se sigue produciendo para incredulidad de muchos. Podríamos decir que Juan es quizás un olvido de la ciudad olvidada. Como viene siendo costumbre, nada.han dicho sobre el tema esos modernos de pluma popular, ni ningún Párroco o Cofradía de la caterva reaccionaria, ni esperen tampoco nada esencial y nuevo por parte de la autoridad urbanística para sancionar al tal sujeto especulador, algún día pondremos en el gran cuadro maldito de la destrucción (y en lugar preferente si no el primero) a la gerencia de urbanismo del ilustrísimo. Por el laberinto de esta vieja arteria libertaria ya no se recuerda a los vecinos combativos, ni la guerra y la posguerra, tan solo la mentira de una ciudad alternativa y posmoderna. Juan Bautista, otra víctima más de la plusvalía y especulación del suelo en una ciudad triste, muy triste y despiadada con sus vecinos más verdaderos. Nosotros somos testigo y memoria. Aquí  más información.

jueves, 15 de octubre de 2015

NACIONALISMO ESPAÑOL CON COLESTEROL



Ya han terminado los actos oficiales acerca del 12 de octubre, donde el nacionalismo español reivindica el nacimiento de España y asienta en el imaginario colectivo de la ciudadanía el relato oficial acerca de la formación del Estado-nación. Los mismos que critican que el nacionalismo catalán se remonte a 1714 para reivindicar sus existencia como pueblo, hoy no han tenido ningún pudor en apelar a 1492 para reivindicar la existencia de España. 

Lo peor no es celebrar que pertenecemos a una misma realidad política, sino de qué manera y qué símbolos se usan en una manifestación pomposa que exalta valores militares y donde la estrella estelar es una cabra, unos cuantos aviones de guerra y el orden castrense. Todo por la módica cantidad de un millón de euros. 

Si uno le pregunta a un nacionalista español si lo es, lo más seguro que diga es que no lo es. “Yo soy español, no nacionalista”, suelen decir los mismos que vibran con la rojigualda, con los sones militares, la cabra de la Legión y se llevan la mano al corazón cuando oyen el himno español. Este nacionalismo, como el catalán, no está impulsado por las clases populares, aunque las clases populares también sean patrioteras, sino por unas clases dominantes que usan los metros de banderas para tapar sus cuentas en Suiza y el empobrecimiento de la gente que vive debajo del trapo al que fingen emoción y respeto. 

Sin embargo, las clases populares vibran con la bandera tanto como las clases dominantes. De ahí que los populismos, de arriba, de abajo y de más allá, usen el concepto de patria a placer para intentar desactivar en la ciudadanía el botón de la razón para poder inocularles fe y patria como los criadores de pavos alimentan con pienso a estas aves para que engorden a la mayor rapidez posible. 

El 12 de Octubre es la incapacidad del nacionalismo español para construir un relato cívico de España y la constatación de que es imposible que un país avance cuando no es capaz ni de tejer un relato común que sume, aglutine consensos y no esté basado en las ínfulas imperialistas y en la conquista genocida de un pueblo superior (Castilla, entonces) sobre otros pueblos (Latinoamérica). 

Afortunadamente, este año hemos tenido alcaldes de grandes ciudades que se han negado a participar de un acto nacionalista y castrense que está muy lejos de los valores cívicos sobre los que se construyen las democracias modernas. No ha sido el caso de Manuela Carmena, que ha participado con fervorosa alegría en el acto de la cabra de la Legión. 

Uno podría pensar, dada la participación institucional de la totalidad los partidos políticos del Ayuntamiento de Madrid en el acto nacionalista, que los tres millones de habitantes que viven en la capital de España se sienten representados en el relato oficial del nacionalismo español; donde, como no podía ser otra manera para honrar bien el nacimiento del Estado español, estaba también lo más granado de la cúpula eclesiástica. 

Mañana, el nacionalismo malo será el catalán, el vasco o el gallego, como el colesterol mal, y los nacionalistas españoles seguirán siendo “no nacionalistas” y su nacionalismo, como el colesterol bueno, saludable. Lo peor del nacionalismo español es que no se ve, es lo normal, lo dado, lo aceptado, como todos los relatos e ideologías que discriminan. Y por eso es tan peligroso, tan dañino para que este país avance e intelectualmente tan insultante. 

Raúl Solís

Paralelo 36. Andalucia.


 

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