lunes, 3 de septiembre de 2012

LA RISA Y EL OLVIDO


Es  tarde, la luz del cielo descansa,
el alma antigua revive hacia otro mar.
A veces vuelve sonando en la noche
en el fuego de su aire,
enciende entonces su lejana niebla
en tus pupilas breves.
No esperes la desconsolada noche
donde están los  abrazos infantiles,
siempre fueron las risas de la muerte.


Septiembre, 1999

EL CÍRCULO DEL NOMBRE


Pasan las calles,
los niños, oyeron la música,
nuestros pasos ya tienen silencio,
memoria de palabras y fuegos.
La luz hiere el temblor de la penumbra,
los niños, de otro silencio,
pasan
ahora, clareando su pensamiento
en el aire del verano, aquel
alimento de la luz,
recuerdos de la senda vacía.
Hablas y esperas,
duermes en las venas,
penetras el tiempo cuando has entrado.
Nuestros pasos
oyeron la pureza, ahora
vas a volver.


Septiembre 2000

ARDE EN EL DÍA


Quiero regresar a la oscuridad de la llama,
a la máscara de los ciegos.
Quiero la tormenta vencida
la noche que arde en el día.
Estas cosas;


en la oscuridad la llama
la máscara de los ciegos,
la tormenta vencida
es alzada,
la noche que arde en el día


el canto de la tormenta vencida
en otros ojos
la frente de la noche
que arde en el día.
Ya no sabemos quien esculpe la herida
quien alza la respiración
en un cielo tan bajo.


las manos esculpen la tierra
la noche arde en el día
frente de la noche de los hombres.
En los ojos se han adentrado
ya no sabemos donde estamos.
En vuestros cantos la tormenta vencida
alzada tu sombra al respirar
la fuga del tiempo y sus cenizas
las manos esculpen la tierra
la noche arde en el día
el cuerpo acariciado es la propia herida
la mascara de los ciegos
en las calles iluminadas
tallada en la sed
el cielo esta muy bajo
alzado al expirar.
Y la noche arde en el día
en la máscara de los ciegos


tras el muro, atravesada, la lluvia.
Refugia
la mano. 

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