miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL SUR




Ha muerto en Dos Hermanas Adelaida García Morales, en su escritura estaba el desconocido temblor de las vigilias que nunca se acaban. Cuando la leí , vi la misma desazón silenciosa que atormentaba al padre. Su novela sirvió de texto para una de las mejores películas del cine español de todas las épocas: El Sur. Es esta también la mejor película sobre Andalucía que nunca se ha filmado: la rodó un vasco, Erice, y en ella Andalucía , por controversias con la productora, nunca aparece ( la segunda parte no se llegó a grabar ). Curiosa paradoja, las mejores imágenes sobre Andalucía en el arte de la imagen, como es el cine, son aquellas donde no hay imagen. Quizás es que Andalucía sea eso; una ausencia insoportable , mas bella aún cuanto más invisible, una ilusión que algunas y algunos tenemos y que nunca se puede cumplir. En fin, muchísimas gracias Adelaida ,ya estás, es decir, no estas, en el Sur 

 F. Garrido.



 

domingo, 21 de septiembre de 2014

TORMENTA


Bien la conoces desde la lejana infancia, esa luz ahogada por la tormenta en la costa, parece todo inanimado. Habrá un último verano que septiembre siempre nos recuerda, que tarde.

Foto de José María Castro.

sábado, 13 de septiembre de 2014

PRESENTACIÓN


El lunes  será presentado el libro “El Sevilla Football Club a caballo entre los siglos XIX y XX” en el estadio Ramón Sánchez-Pîzjuán. Un libro que recoge las ponencias y todos los datos resultantes de la Jornada celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla el 14 de febrero de 2013.

martes, 9 de septiembre de 2014

LA HIPÓTESIS JUDAS SOBRE EL ALTRUISMO


Por Francisco Garrido


Llevo  algún tiempo trabajando sobre el altruismo. Resulta curioso el contraste  existente  entre la buena  fama del altruismo y la idea , también generalizada, de que esta buena fama es inversamente proporcional  a sus posibilidades de realización. Para mucha gente el altruismo es tan deseable  como improbable.  Todorov describió esta tendencia a creer en la naturaleza antisocial de los individuos en “La vida en común” como una  distorsión ideológica..  Me viene bien todo esto ahora por dos hechos  de este verano  que han suscitado  cierta  atención pública: uno , el debate sobre el altruismos de los misioneros  a propósito de la muerte por ébola del cura Pajares y un reciente estudio sobre el fraude  que esconde la figura de la venerada  como apóstol  del altruismo  y conocida como madre Teresa de Calcuta  

¿Pero es en realidad  el altruismo una conducta tan escasa? ¿Son ciertamente los cristianos ( o los musulmanes o los judíos) tan  altruistas?  Históricamente la creencia en la infrecuencia  del altruismo  va pareja a la idea de que este se encuentra  asociado  indisolublemente a la fe y a las prácticas religiosas (los santos). Aun hoy desde los púlpitos se nos sigue recordando  que sin Dios, nada bueno será posible.  Como en la conocida frase de Dostoievski: “Si Dios ha muerto, todo está permitido”. La misma historia sagrada  del programa de la redención está sustentada por el sacrifico que realiza el “hijo de Dios”  encarnándose y muriendo en la cruz, para redimir nuestros pecados.  Habría que recordar   aquí también que “nuestros pecados “ son el resultado de violar las normas que  el mismo redentor ha dado. Cristo es  de esta manera representado como el prototipo del amor altruista, aquel que como el pelícano da su sangre y carne  para que sus polluelos puedan vivir. 

Quiero impugnar aquí ambas ideas : ni el altruismo es escaso , ni  está asociado a la religión.  Es mas, creo que se puede cuestionar con  rigor que la motivación cristiana sea verdaderamente  una motivación altruista. Para ello voy a usar un  episodio de un relato cristiano  , con derivas literarias de Borges, las controversias  sobre Judas Iscariote. 

Pero antes de entrar con la hipótesis Judas, recuperare  un  poema místico de autoría desconocida que supone toda una impugnación al carácter altruista de la economía salvífica de la moral cristiana , es muy conocido y dice así:   

“No me mueve, mi Dios, para quererte ?el cielo que me tienes prometido, ?ni me mueve el infierno tan temido?para dejar por eso de ofenderte. 

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte ?clavado en una cruz y escarnecido, ?muéveme ver tu cuerpo tan herido, ?muévenme tus afrentas y tu muerte. 

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, ?que aunque no hubiera cielo, yo te amara, ?y aunque no hubiera infierno, te temiera. 

No me tienes que dar porque te quiera, ?pues aunque lo que espero no esperara,?lo mismo que te quiero te quisiera.”   

La motivación no es ni la recompensa (cielo)  , ni el miedo ( infierno); no pretende obtener , ni evitar nada a cambio. “Muéveme señor tu  y tus dolores” es decir  la motivación no es otra que la compasión o sea la  empatía. Pero toda la economía salvífica esta orientada hacia el intercambio y el poema rompe esa economía del intercambio.  El mismo Cristo se mueve en esa lógica y se sacrifica  para pagar la  deuda del “pecado original”. El sacrifico es siempre  reparador de deudas o  conector de promesas;  el finalismo filisteo  y utilitarista está en el tuétano del cristianismo. No es de extrañar  que el autor o autora del poema místico  buscara el anonimato dada la ruptura herética  que  ese amor empático, que ni teme  ni anhela,   supone. 

Esta naturaleza  mercantil  de la moral cristiana la entendió muy bien un Fiscal General del Estado que  en la memoria anual en plena auge de la masacres  franquistas  de los primeros años cuarenta, cuando calificaba  como  aberrante y perversa a la ética republicana pues estaba basada no en el temor y la obediencia a Dios, ni siquiera en la utilidad practica  del egoísta sino en la ejecución del “bien por el bien”, en la  compasión. Según este sinestro personaje , esta ética  comportaba  una operación sacrílega donde el bien (una idea o un sentimiento  meramente humano) sustituía a Dios como fuente ultima de nuestras obligaciones. Definitivamente el cristianismo no sólo no es manantial de altruismo sino que es más bien lo contrario: consagra una lógica  utilitarista del intercambio, puro filisteismo. 

Si desde un cálculo utilitarista  ponderamos el peso del conjunto de privaciones y de acciones  morales que el cristiano  ha de cumplir durante un brevísimo periodo de tiempo (su vida terrenal) y la recompensa que le espera (la vida eterna en el paraíso) y el daño que evita ( el fuego eterno de los infiernos) concluiremos  que  la moral cristiana es una inversión altamente  rentable con un margen de riesgo muy bajo. Los que se escandalizan del maridaje entre el vaticano y los mercados  financieros   deberían  repensar esto  y verían como al lado de la economía salvíficia, la economía financiera  tiene hasta ciertos  tintes  altruistas .   
Pero vayamos por fin  a Judas Iscariote, el malo de la película de la salvación. El que vendió a Cristo  por una bolsa de monedas , el que luego se ahorco en el campo de la sangre. Judas el traidor , el de mirada aviesa, el que vendió a su maestro por medio de un beso; el beso de Judas. En cierto sentido Judas es  el anticristo  moral; el egoísmo mas rotundo y monstruoso  incapaz de ser  leal al hijo de Dios sabiendo que lo era.  ¿Pero fueron así las cosas? Jorge Luis Borges en los años cuarenta escribió un cuento  (Tres versiones d Judas) donde daba una versión distinta a la canónica  de la función  de Judas en el programa de la redención . En el relato de Borges Judas no fue ningún miserable traidor sino el apóstol más leal capaz de inmolar su memoria contad de que el nazareno cumpla el programa de la redención. Borges se inspiró en  la creencia de la tradición patrística de la existencia de un evangelio de Judas usado por la secta  del os cainitas. 

Mas de treinta años después y en unas excavaciones egipcias  fueron encontrados unos manuscritos (códice Tchacos)  en los cuales Judas era descrito tal como Borges lo había imaginado en su cuento; cómplice primordial de la  salvación. Estos  manuscritos  son conocidos como el “Evangelio de Judas”. Desde aquel momento las especulaciones sobre  la figura y el papel de Judas en el sacrifico  del hijo de Dios” no ha dejado de llenar páginas.  Pero entre las últimas especulaciones aparece  una que da un salto definitivo: Judas habría obrado intencionalmente  en la entrega de Cristo para cumplir  el plan de la redención pero el precio, conocido y aceptado por  el Izcariote, no habría sido la infamia de los siglos sino la condenación eterna en los infiernos.¡ Judas Izcariote  el último, el gran altruista ¡ ¡ 

Sabemos con una alta probabilidad  que  ni Cristo, ni Judas existieron jamás pero eso no  minimiza su importancia , representan , son  relatos ejemplares  que plasman discurso  de excelencia  moral. La historia , la leyenda de Judas  más allá de su credibilidad testamentaria,  desnuda  la naturaleza profundamente egoísta de la moral cristiana y de su programa de salvación. Difícilmente un programa así podría ser la base de nuestros  sentimientos  y conductas altruista. Solo Judas , el traidor, seria el verdadero altruista.   

Pero si  a pesar de las religiones monoteístas somos altruistas  y el altruismo renace, como en la m´stica disoluta, en medio del negocio salvífico; es porqué el altruismo formar parte de nuestra constitución  evolutiva como especie.  Por ello las religiones han explotado tanto  el victimismo por medio del sacrifico ejemplar o la victima perseguida (el cristo, los mártires): tenemos compasión animal  hacia los que sufren El  autor anónimo del poema místico,  el Judas  apócrifo de Borges son altruistas  por  la empatía  que se siente hacía el cristo crucificado o hacia el  maestro amado al que se despide con un beso.

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