jueves, 31 de mayo de 2012

UN LUGAR DE AGOSTO



         Dejó los leves signos sobre el papel. Mira la incansable luz del verano, el incasable deseo que ofrece la lejanía de la tarde. No piensa en la destreza de su soledad y su vida, la posee. Solo puede dejar fragmentos de algo que fluye y escapa. Se conoce en este destierro, en este mirador de la tarde. Es una aventura el tumulto de fantasmas que lleva consigo.

Sábado, 17 de febrero de 2001
16.36 h.

miércoles, 30 de mayo de 2012

MOSAICO


Escribes en febrero, cuando hay rumor de luz naciente. Encuentras alivio y sorpresa en las primeras huellas hondas de la tarde, repentina claridad de su creación. Has pensado en el clamor de la vida, en los fragmentos que rigen la misteriosa verdad de los sueños y la vida. Trabajas la pequeña pieza, no quieres alzar los ojos aún a lo inmenso.

Miércoles, 14 de febrero de 2001
19:00 h.

martes, 29 de mayo de 2012

VIEJA VOZ


Mira ahora las luces del poniente, la tiniebla calurosa en la casa del horizonte, mira los cuerpos oscuros que traen la quemada luz, un secreto para el corazón de la noche. Una joven de veinte años está sentada en un bar, pensativa y dichosa, busca la raíz de aquella plenitud. Mira las aguas en la lejanía olvidando el tiempo, creando la forma de su deseo. Mira bien ahora tantos lugares y fantasmas.

Sábado, 10 de julio de 1999
16:31 h.

lunes, 28 de mayo de 2012

FORMAS BREVES

Sobre Ricardo Pligia y sus formas breves, aquí.

ANIMULA


En el adiós de los ríos que viste aquella noche en sus ojos, madre de luz, 
en las callejuelas del hambre,
rumbo mío y tu verdad, 
mia interior, 
la orilla ciega por los caminos últimos, 
es la piel y la noche que perdiste.
En el gran ventanal hay un ala del tiempo donde se respira la llama 
De alientos. 
Busco sus palabras, ya nos la miro,
vivía de no volver a ver nunca.
Carne suave, alma tranquila, tan sola.



Febrero 2001

domingo, 27 de mayo de 2012

LOS FRAGMENTOS DE LA EXTRAÑA



Viene una extraña contigo en la última tarde, inadvertida. Es la hora que has olvidado, la joven tarde luminosa. El rito y la espera parecen perdidos. No es para ti ahora el tiempo demorado, los seres y cosas que invitan silenciosamente a su atención, a su raíz de vida o sueño. No es para ti que partes pronto acercándote a los gestos finales y del frío. Ignoras que dejas tu ausencia viva, que te llamará con oscuros signos desde un paisaje donde soñaste la luz y las aguas. Cansado, abandonaste la demora interminable de la lejanía, no sientes la distancia de un horizonte que te adentra en su resplandor, extrañeza y misterio. Así lo habré de recordar cuando entre en la ausencia, la extraña, silenciosa y oculta que me acompaña en la última tarde, así lo he recordado. No vivía entonces en esa tarde, tampoco cuando los lugares queden cerrados y solitarios, entre las sombras querré que retorne nuestra memoria de signos. La ausencia es la sombra de una presencia de que vuela hacia lo oscuro. Todo estará en ella cuando hayas marchado con un fuego intimo y desconocido, acercándote a ti cuando mires por última vez las aguas, sintiéndola cuando a ella acudas, como resto o fragmento de una identidad. Te dejará su voz y tu vida cuando la llames. No hay palabras antes que ella exista. Será tu voz entonces contra la pérdida.

Viernes, 2 de febrero de 2001
19:50 h.

sábado, 26 de mayo de 2012

EN LA SOMBRA DE LAS AGUAS



En el horizonte está la luz antigua, la que demoras con tu presencia. Forma las arenas del atardecer, las huellas lejanas que creíste perdidas. Está baja esa luz, más intensa en su declive, dibujando la hondura de los cuerpos de las mujeres, el agua de la infancia. Los ojos alcanzan ahora su sentido, su crecida en la sombra. Entras en el que eras al mirar el paisaje que oscurece. Eres como el resplandor que fluye en la sombra desde las orillas. Has mirado y sentido. Fluyes, continúas.

Viernes, 2 de febrero de 2001
19:22 h.

viernes, 25 de mayo de 2012

ESPERANZA CIEGA




         Los signos vienen de la memoria de la luz en la tarde de verano. Quieres crear los signos contra el Gran Tiempo. Tu presencia es en el sueño, tu presencia profunda es más real. Miras la luz en las aguas y en el cuerpo, te adentras con el fuego de la tierra. En este paisaje ya estuviste hace mucho, y continúas. Tu ausencia desvivió las estaciones oscuras y preparó tus pasos. Aquí estás acodado frente al Atlántico, sintiendo la claridad extraña de unas sombras, con nombres de plenitud o vacíos que intentas poseer más que pronunciar. Luz adentro, en su cercanía, acogido por una esperanza ciega.

Viernes, 2 de febrero de 2001
16:48 h.

Todo el tiempo del verano.

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