martes, 27 de enero de 2009

UN CLAUSTRO JUNTO AL MAR


UN CLAUSTRO JUNTO AL MAR



En la sombra de la luz del verano nace la tarde. Tiene las verdaderas palabras en el silencio, después del rezo de los ojos y la claridad. Afuera aguarda el azul íntimo y clamoroso. Como un ala, la alegría de la huella en la arena.
2001

domingo, 25 de enero de 2009

HISTORIA DE LOS LIBROS. IV


Refiere San Buenaventura en su “Raíz sombría”, acerca del secreto del encuentro del testigo y lo sagrado, el Kairós o tiempo oportuno. En sus largos paseos solitarios por la playa, libro en mano, lleno en sus asuntos, el Hermano José también parecía albergar ese sereno y secreto encuentro. Aquel verano lo conocí en Chipiona, venía de África y estaba descansando unas semanas. Algunas tardes hablábamos de religión y de literatura, era un apasionado lector de San Buenaventura y de San Agustín, pero también de poesía española y de literatura árabe El me enseñó los cuatro hermosos movimientos de los Ángeles, de Eckhart, solía relatar muy a menudo pasajes enteros de un obra que le había marcado, La Vida de los Santos, de Freit. Una mañana radiante, entre el olor a marisquería de corrales, me trajo este libro de mi paisano Fernando de Herrera que semanas antes le había dejado y que le acompañó durante sus paseos.
Bajo la luz del Santuario de Santa María de Regla y del Venerable Padre José Lerchundi, lleno de alegría chipionera y franciscana, este recuerdo al hermano José, por esos mundos y ciudades de Dios, quizás fuera ya del mapa y del calendario.

Biblioteca del Monasterio de Santa María de Regla

jueves, 22 de enero de 2009

BARRIOS DEL MEDIODIA


Mi Sevilla infantil ¡Tan sevillana!
¡Cuál muerde el tiempo tu memoria en vano!
Antonio Machado
Para Alberto Rodríguez,
que leyó hace tiempo estos poemas
UN SEVILLANO

Tus mayores dieron a tu memoria aquella ciudad fabulosa, escucho a mi madre desandando el tiempo por sus calles. He crecido en la ciudad de la luz, he sentido su herida y su tristeza, la gracia y el sueño de la alegría ligera entre sus vividores conjurados. Nueva Babilonia, Estrella del Sur, tus exiliados, tus enclaustrados, y los cielos que perdimos, cuyo igual no encontraría después en parte alguna. No olvido, no podremos olvidar nunca los ojos de la dicha, y estamos hoy, como ayer, viviendo por tu misterio.

(1988)


EN LOS OJOS DEL TIEMPO
(Mañana de Corpus en Sevilla)

La vieja liturgia te trae la sonrisa de ayer,
tu mirada primera,
por eso la sigues maravillado,
un baile, un rezo, y el extraño péndulo
mostrándote lo perdido.
La gracia olvidada vuelve en la mañana azul
sobre la faz niña como un paraíso,
aquella que fue tuya un día y nunca lo supiste,
cuando aun no mirabas los ojos del tiempo.
(1988)


(Barrios del Mediodía)
El Correo de Andalucía. (1998)

martes, 20 de enero de 2009

ALBERTO GARCIA ULECIA


La poesía del sevillano Alberto García Ulecia (1933-2003), es de una notable calidad e interés. En vida no tuvo quizás el reconocimiento justo y necesario, algunos amigos, en especial Fernando Ortiz, han difundido incansablemente esta obra. Se trata de un poeta de gran hondura y emoción, en la mejor tradición andaluza. Sirvan estas breves líneas y poemas como un sentido homenaje.



OFICIO DE POETA

Incierto es el destino de la obra de arte.
¿Quién lo ignora?. Si insistes, tratando de fijar
la sed y la hermosura que te depara el mundo,
no es por creer tu voz señera o tu experiencia.
Entonamos la misma canción en solitario,
mientras se nos marchita la misma triste rosa.



VIENTO DE LEVANTE

Por las callejas encaladas,
olorosas a peces y a bodegas,
parecía un rey loco y vagabundo,
vieja la barba, la mirada joven,
ebrio de ron o de nostalgia.
El viento le seguía, como un ronco
fantasma polvoriento,
dando portazos por los callejones.
Crujía el pueblo como un viejo barco.
Por todas partes resonaba el mar.

jueves, 15 de enero de 2009

VERA CASPARY


Un lector de estas páginas me envía un amable e interesante correo donde me pregunta por Vera Caspary, me expone algunas evidencias de esta autora, señalando la calidad de sus trabajos. No puedo estar más de acuerdo, y no tengo más remedio que hacer referencia a la célebre película “Laura”, que le dio fama merecida y póstuma fuera de su país. Hace muchos años, la visión de la película del extraordinario director judío austriaco, Otto Preminger (que poco antes de morir pasó por Sevilla dejando interesantes anécdotas) y un encuentro con una vieja edición de la obra Bebelia, me llevó a la escritora norteamericana Vera Caspary, autora de la novela del mismo nombre y en la cual esta basada la excelente película.
Entre los escritores, como diría Canetti, temidamente profesionales y pedantes, hay un notable desprecio por estos laboriosos y honestos artesanos de la literatura, quizás los que en sus vidas menos halo ñoño y abracadabrante del romanticismo de su trabajo tuvieron. Caspary, en todas su obras, o al menos en Bebelia o Laura, no suele caer en el insoportable psicodrama amoroso tan al uso en esos folletines por entregas de los que se rodeó. Su escritura se maneja con buen pulso, amenidad y versatilidad, en sus campos principales, como fueron la novela policial y de suspense, no faltan nunca ecos y buenas maneras de los grandes clásicos. Como la literatura es el reino de las excepciones y de las ocasiones, les invito de nuevo a contemplar a la bellísima Gene Tierney y a leer estos sencillos versos de Dowson que cierran el memorable final de la película, sin olvidar el agradecimiento a mi comunicante por la ocasión.




VITAE SUMMA BREVIS


They are not long, the weeping and the laughter,
Love and desire and hate;
I think they have no portion in us after
We pass the gate.

They are not long, the days of wine and roses:
Out of a misty dream
Our path emerges for a while, then closes
Within a dream.



VIDA BREVE

Efímeros son el llanto y la risa,
el amor, el deseo y el odio;
creo que no son parte nuestra
después de cruzar el umbral.

Efímeros son los días de vino y rosas:
de las nieblas del sueño
surge el sendero un instante,
luego se cierra dentro de un sueño.

miércoles, 14 de enero de 2009

SALVADOR ESPRIU


Identidad y muerte atraviesan con desolada intensidad la obra de Salvador Espriu, de marcado esquema simbolista y esencialidad metafísica. Su voz testamentaria, de clara inspiración bíblica y profética, de intensos contrastes y vocación trascendente, es de una gran singularidad y belleza. Hace unos años, como homenaje a varios autores, le dediqué este breve poema que les dejo.



viernes, 9 de enero de 2009

WILLIAM FAULKNER


Al hablar de la obra de William Faulkner nos viene a nuestro recuerdo algunos ejemplos que este audaz y extraordinario autor legó a las generaciones futuras, entre todos ellos sobresale su compromiso intenso y honesto con la tarea del escritor, ese deber de dar lo mejor de cada uno. Como buen sureño, tuvo una visión esplendorosa y sombría de su tiempo y sus personajes, como buen artesano, empezó desde abajo. Fija con tremeda lucidez y fuerza esa panorámica de todas las voces que convergen en sus narraciones, con las sombras maestras que acompañan a su presencia generosa; la Biblia, Flaubert, Proust, Dostoievski, Joyce. Faulkner, como los campesinos, como la gente fiel y enraizada, no ve el paisaje.
Escribí este libro y aprendí a leer, nos dice en la introducción a The sound an the fury, (El ruido y la furia) como bien nos recuerda Ricardo Pligia en su “Crítica y ficción”. “No importa el valor objetivo de los libros, el canon de un escritor tiene que ver con lo que escribe o con lo que quiere escribir. Esa combinación de leer como un escritor (y no como un intelectual) y leer como un campesino (y no como un hombre de letras) hace de Faulkner un lector extraordinario”.
Faulkner crea una voz poderosa de narración que absorbe al lector, con la sensación de que a veces se pierde, como sus personajes, para después volverlos, asombrosamente, a fijar en la arquitectura esencial del relato. Su estilo es impecable, el dinamismo del punto de vista resulta fundamental, las historias laterales aparecen en la estructura central con enorme eficacia.
Infierno, soledad y extrañeza emergen definitivamente como pocas veces escritor alguno lo había logrado, pero con afán de autenticidad y verdad sobre un mundo sombrío y atormentado. Pienso, al analizar su obra, en cuanto aprieto a puesto y pondrá a cierta critica esa extraña y arraigada coherencia en el espacio artesanal de toda su producción, Obra deslumbrante, de estilo impecable y de enorme variedad, su influencia es capital y decisiva en la historia de la literatura, su notable y aclamada pluralidad de puntos de vista y extraordinarios saltos en el tiempo han sido utilizados con profusión por todos los grandes novelistas que después de él vinieron. Aun recuerdo la forma en que las las historias paralelas ocupan el espacio esencial de la narración dando una intensa imagen panorámica de los mundos y tramas puestos en escena, incluso, curiosamente, nos construye sólidos y ambiciosos pasajes a partir de simples estados de ánimo. En todo cuanto realizó, desde novelas hasta guiones cinematográficos, está la mano de este artesano, su mitología y su problemática social, la aparición en la realidad más humana de los sueños y las verdades del viejo espectro del arte.

lunes, 5 de enero de 2009

ENRIQUE SPENCER



A todos los sevillistas, que, de una forma u otra, me han pedido estas palabras



En Marzo 1926, en una casa de la calle Harinas hay un niño de diez años que contempla absorto y triste una impresionante manifestación de duelo, el futbolista del Sevilla, Enrique Spencer, acaba de fallecer.
Todo el fútbol español queda impresionado por la noticia, sus compañeros del club lo lloran, Ricardo Zamora y José Samitiers, sus rivales, muestran su pesadumbre y respeto, no cesan de llegar gente y coronas de flores. Un balonazo y varias operaciones han provocado el fatal desenlace.
Ese niño acaba de perder a su ídolo, pero también parte de su sangre, la mano que le llevaba a los campos de juego. Ese niño, que ya es memoria e historia del Sevilla, era mi Padre.Y su mano es la que siempre coge la mía mientras se levanta el cuero sobre los campos de la Macarena o sobre el cielo del barrio de Nervión a finales de los sesenta, en noche cerrada, lluviosa y tormentosa y el resplandor y el sonido del Estadio siguen impresionado al niño, ¿Cuánto dura un partido en los ojos de un niño?.
En otra ocasión has escrito; los rostros de los míos en un campo de fútbol, donde estaremos juntos siempre. Esa memoria que siempre tiene en la lápida de mi Padre unas rosas rojas y blancas y un escudo.

En Sevilla y la Gloria. II., 2007


viernes, 2 de enero de 2009

ELISEO DIEGO. LA SED DE LO PERDIDO

Imagen; centropablo.cult.cu/

Qué raro la escasa difusión de la obra de uno de los mas grandes poetas en nuestra lengua, qué raro.




CALMA


Este silencio,
blanco, ilimitado,
este silencio
del mar tranquilo, inmóvil,


que de pronto
rompen los leves caracoles
por un impulso de la brisa,


se extiende acaso
de la tarde a la noche, se remansa
tal vez por la arenilla
de fuego,


la infinita
playa desierta,
de manera

que no acaba,
quizás,
este silencio,


nunca?

jueves, 1 de enero de 2009

JOSE EMILIO PACHECO


CARTA A GEORGE B. MORE PARA NEGARLE UNA ENTREVISTA



No sé por qué escribimos, querido George,
y a veces me pregunto por qué más tarde
publicamos lo escrito.
Es decir, lanzamos
una botella al mar que está repleto
de basura y botellas con mensajes.
Nunca sabremos
a quién ni adónde la arrojarán las mareas.
Lo más probable
es que sucumba en la tempestad y el abismo,
en la arena del fondo que es la muerte.



Y sin embargo
no es inútil esta mueca de náufrago.
Porque un domingo
me llama usted de Estes Park, Colorado.
Me dice que ha leído lo que está en la botella
(a través de los mares: nuestras dos lenguas)
y quiere hacerme una entrevista.
¿Cómo explicarle que jamás he dado
una entrevista,
que mi ambición es ser leído y no "célebre",
que importa el texto y no el autor del texto,
que descreo del circo literario?



Luego recibo un telegrama inmenso
(cuánto se habrá gastado usted, querido amigo, al enviarlo).
No puedo contestarle ni dejarlo en silencio.
Y se me ocurren estos versos.
No es un poema.
No aspira al privilegio de la poesía (no es voluntaria).
Y voy a usar, como lo hacían los antiguos,
el verso como instrumento de todo aquello
(relato, carta, tratado, drama, historia, manual agrícola)
que hoy decimos en prosa.




Para empezar a no responderle diré:
no tengo nada que añadir a lo que está en mis poemas,
no me interesa comentarlos, no me preocupa
(si alguno tengo) mi lugar en la "historia".
Escribo y eso es todo.
Escribo: doy la mitad del poema.
Poesía no es signos negros en la página blanca.
Llamo poesía a ese lugar del encuentro
con la experiencia ajena.
El lector, la lectora
harán (o no) el poema que tan sólo he esbozado.
No leemos a otros: nos leemos en ellos.
Me parece un milagro
que alguien que desconozco pueda verse en mi espejo.
Si hay un mérito en esto —dijo Pessoa—
corresponde a los versos, no al autor de los versos.



Si de casualidad es un gran poeta
dejará tres o cuatro poemas válidos,
rodeados de fracasos y borradores.
Sus opiniones personales
son de verdad muy poco interesantes.




Extraño mundo el nuestro: cada vez
le interesan más los poetas,
la poesía cada vez menos.
El poeta dejó de ser la voz de su tribu,
aquel que habla por quienes no hablan.
Se ha vuelto nada más otro entertainer.
Sus borracheras, sus fornicaciones, su historia clínica,
sus alianzas y pleitos con los demás payasos del circo,
o el trapecista o el domador de elefantes,
tienen asegurado el amplio público
a quien ya no hace falta leer poemas.



Sigo pensando
que es otra cosa la poesía:
una forma de amor que sólo existe en silencio,
en un pacto secreto de dos personas,
de dos desconocidos casi siempre.
Acaso leyó usted que Juan Ramón Jiménez
pensó hace medio siglo en editar una revista poética
que iba a llamarse Anonimato.
Anonimato publicaría poemas, no firmas;
estaría hecha de textos y no de autores.
Y yo quisiera como el poeta español
que la poesía fuese anónima ya que es colectiva
(a eso tienden mis versos y mis versiones).
Posiblemente usted me dará la razón.
Usted que me ha leído y no me conoce.
no nos veremos nunca pero somos amigos.



Si le gustaron mis versos
¿qué más da que sean míos/ de otros/ de nadie?
En realidad los poemas que leyó son de usted:
usted, su autor, que los inventa al leerlos.

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