domingo, 4 de abril de 2010

TINIEBLA DE MARZO


Esta tarde la ciudad ha quedado solitaria, vuelvo a recorrerla como un extranjero. El extranjero es aquel que siempre va a venir, recordaba E. Jabés. Habrá vivido, un breve instante, de sí mismo. Hace unos años escribí este poema, que publiqué, si la memoria no me falla, en el desaparecido Diario de Andalucía, lo recupero en el domingo de resurrección. Tampoco, como Jabés, quiero olvidar que faltaba un testigo a nuestra reunión, y era aquel con el que Dios contaba.



En el silencio de una calle desierta,

en su aparecer,

las sombras incendian las palabras

sobre la tiniebla de marzo.

Está ausente quien nos quiso

donde te borras con la soledad,

donde un hombre sueña

su callar en el exilio,

su dejar escuchar el canto;

-mundo pequeño, pequeño cielo-

lo que el tiempo ha hecho de nosotros.

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