miércoles, 5 de junio de 2013

LOS CLÉRIGOS VAGABUNDOS


En el ángel pálido de Eckhart aún se pueden venerar los salmos.

Cuando el clérigo visitaba a Simone Weill dejaba la clausura de la desgracia. 

R. Musil es desesperadamente abstracto, se retiene la desobra 

Un sueño de W. Benjamín; los nervios muertos de la música en la noche de los niños. 

En el acto del arte quitamos la identidad, su deuda oscura es la orientación del pensamiento, un golpe de indistinción. 

La forma resistente siempre la crea el espectador. También en Mallarmé (poema librado de todo aparato de escriba). 

Cualquier teología del tiempo es precaria. 

Inscripción de la desaparición, queda la conciencia. 

La prenda de orden del figurativismo; las multitudes no pueden ver las grietas. 

Junio, 2013

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