lunes, 10 de junio de 2013

A ZOIDO NO LE GUSTA LA ALAMEDA, MI PATRIA.




Por Francisco Garrido

Antes que nada tendré que decirlo: la Alameda de Hércules es mi patria. Casi todo lo que quiero tiene en la Alameda algún lugar. Muy cerca de allí había una confitería deliciosa, nunca mejor dicho, se llamaba “La gloria”. Cuando pequeño en la parroquia del barrio,“Oro Santoro” (el nombre original es Omnium Samtorum) escuchaba hablar de la gloria, pensaba que era una confitería. Mientras creí que Cristo murió para llevarnos a todos a una confitería, fui cristiano. Luego cuando, poco a poco, fui descubriendo que ni el cielo era una confitería ni la alameda era el paraíso, dejé de ser cristiano (desgraciadamente no mejoré mucho, algo si, me convertí en diabético). Pero a la Alameda no, a esa nunca la deje. La Alameda de Hércules ha sido para mí , y para muchos, el territorio de la gracia, del sexo, de la trasgresión , de la impostura, de la rebelión, de la igualdad, de la derrota, de las Macarena alumbrando la noche y de las iglesias ardiendo iluminando el día, de los chulos y de las costureras, de los cines de verano y de las murgas de Regaera, de Caracol y de Pedro Vallina, de Pepe Díaz y de Barneto, de Guy Debord y de la pila del Pato, de la Maleni y de la Macarrona, de la capillita del Carmen y de casa frasquito, del “UHP no pagar el alquiler “ y del tío levita , del Esparta y de Belén Grande, de la Niña de Los Peines y de la madre de Barneto, de las Guardia de Asalto republicana y de los panaderos del sindicato de la Aurora. Esta Alameda que fue una zona prohibida y maldita para las clases medias y altas de Sevilla durante el día y visitada furtivamente durante la noche. Esa Alameda, mi Alameda, ha sido objeto de deseo de la especulación urbanística desde los tiempos de las inundaciones de los sesenta hasta los últimos ataques del Plan Urban. Primero nos arrojaron allí y desde hace tiempo están empeñados en echarnos de allí. Pero los lugares parecen que tienen querencia y a la Alameda sigue yendo gente de mal vivir: niños, alternativos, músicos, agricultores ecológicos, almacenistas de sueños, teatreros. Por eso la Alameda no le gusta a Zoilo, el alcalde del PP, ni al ABC. Lo ha dicho en una muestra de sinceridad que viniendo de él, debería ser motivo suficiente para preocuparse por el estado de su salud mental: “A la Alameda no vienen los turistas“ ha declarado el zoquete. Por eso, según Zoido, esta justificado construir un enorme aparcamiento subterráneo. Sevilla como parque temático y la Alameda como `parking vigilado”, este es el proyecto. Dragado del rio, miles de coches en la Alameda, semáforos (habéis observado la obsesión que tiene la derecha con los semáforos) al fin al cabo esto no es Sevilla. No han podido colonizar la Alameda y aspiran a destruirla. No les basta haber expulsado a miles de sus habitantes a un extrarradio tan fríamente inhumano, no les basta, quieren más. Total, para cuatro perro flautas que hay allí, piensan. Nada nuevo. La gente de la Alameda somos maestros de la resistencia, ya conocimos ataques peores y aquí estamos todavía. Hoy gobierna en Sevilla los herederos políticos y económicos de los que fusilaron a miles de vecinos, de los que destruyeron los corrales de vecinos para especular, de los señoritos que abusaban de las mujeres de la vida. Queipo vuelve con piquetas y excavadoras a profanar este suelo sagrado del dolor, la libertad y la gracia, mi patria. No pasarán.



PARALELO 36. ANDALUCIA.




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