viernes, 4 de noviembre de 2011

Y CAMINA



A Francisco Feria.


Que lo profundo es el sur, la materia en la ruta abierta, donde mis ojos llegan a germinar en los nombres, ese irse sorprendido con la voz de la intimidad perdida. En la sombra de los días sube la soledad, la hondura de las lentas raíces. Luz y memoria en las huellas de la tierra infantil, festejando el amor que no debe ser nombrado, el amparo que reconoce la respiración o la alegría que no le faltaba nada. Ignora la llama todo el azul que vuela y una mirada recorre los cielos extraños. La biografía de mi sangre está con mis palabras. Así vinieras, de la vida que aun se asombra. Queda lejos el destino de este sueño, la mano en la noche que abre la distancia. Ahora otros sobreviven donde estarán mis ojos.



La travesía del fulgor. 1998 

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