viernes, 11 de noviembre de 2011

UNA NOTA Y TRIBUTO SOBRE JENNIE




Aquella mañana de 1947 en Central Park,  Joseph H. August cubrió con su mano el objetivo de la cámara e hizo una indicación a William Dieterle, sus ojos estaban doloridos, la semana había sido agotadora y el frío afectaba a sus débiles pulmones. David  Selznick llevaba bajo su brazo un manuscrito de Robert Nathan. Era una mañana melancólica, fueron a un bar, Joseph se sentó y desde el fondo de su cerebro lanzó un alarido, Selznick permanecía con el libro bajo el brazo mientras lentamente fue subiendo la luz. Leyendo sus descarnadas memorias, .Selznick hizo estragos en las librerías, pero el manuscrito, a pesar de su arrebatado nihilismo, cayó de sus manos en aquel momento; dirigiéndose a Joseph H. August le dijo -“sé perfectamente quien es usted”-. 


Noviembre 1997



viernes, 4 de noviembre de 2011

Y CAMINA



A Francisco Feria.


Que lo profundo es el sur, la materia en la ruta abierta, donde mis ojos llegan a germinar en los nombres, ese irse sorprendido con la voz de la intimidad perdida. En la sombra de los días sube la soledad, la hondura de las lentas raíces. Luz y memoria en las huellas de la tierra infantil, festejando el amor que no debe ser nombrado, el amparo que reconoce la respiración o la alegría que no le faltaba nada. Ignora la llama todo el azul que vuela y una mirada recorre los cielos extraños. La biografía de mi sangre está con mis palabras. Así vinieras, de la vida que aun se asombra. Queda lejos el destino de este sueño, la mano en la noche que abre la distancia. Ahora otros sobreviven donde estarán mis ojos.



La travesía del fulgor. 1998 

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