lunes, 3 de octubre de 2011

UN POEMA DE SAMUEL BECKETT




HAY QUE SEGUIR…


(…) es quizá demasiado tarde, quizá ya está hecho, cómo saberlo, nunca lo sabré, en el silencio no se sabe, es quizá la puerta, estoy delante de la puerta, eso me sorprendería, quizá soy yo, eso ha sido yo, en alguna parte eso ha sido yo, puedo partir, durante todo este tiempo he viajado, sin saberlo, soy yo delante de la puerta, qué puerta, ya no es otro, qué pinta aquí una puerta, son las últimas palabras, las verdaderamente últimas, o son los murmullos, van a ser los murmullos, conozco eso, incluso no, se habla de murmullos, de gritos lejanos, tanto como es posible hablar, se habla de ello antes, se habla de ello después, son mentiras, será el silencio, pero que no dura, donde se escucha, donde se aguarda, que se rompa, que la voz lo rompa, es quizá lo único, no sé, no vale nada, es todo lo que sé, no es el mío, es lo único que yo haya tenido, no es verdad, he debido de tener el otro, el que dura, pero no ha durado, no comprendo, lo que quiere decir que sí, dura siempre, siempre estoy con él, me ha abandonado en él, no sé, es un sueño, es quizá un sueño, eso me sorprendería, voy  a despertarme, en el silencio, ya no dormiré, seré yo, o soñar otra vez, soñar un silencio, un silencio de sueño, lleno de murmullos, no sé, son palabras, nunca despertarme, son palabras, solo hay eso, hay que seguir, es todo lo que sé, ellas van a detenerse, conozco eso, noto que me abandonan, será el silencio, un momentito, un buen momento, o será el mío, el que dura, que no ha durado, que dura siempre, seré yo, hay que seguir, no puedo seguir,  hay por tanto que seguir, hay que decir palabras, mientras las haya, hay que decirlas, hasta que me encuentren, hasta que me digan, extraño castigo, extraña culpa, hay que seguir, quizá ya está hecho, quizá ellas ya me han dicho, quizá me han llevado  hasta el umbral de mi historia, delante de la puerta que me abre a mi historia, eso me sorprendería, si se abre, eso va a ser yo, eso va a ser el silencio, allí donde estoy, no sé, no lo sabré nunca, en el silencio no se sabe, hay que seguir, no puedo seguir, voy a seguir.


El innombrable, 1949


Traducción  de Ricardo Tejada


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