martes, 31 de mayo de 2011

SARA




En el cuerpo extraño, invadido, vi aparecer a Wiesennthal y su socorro. Toda la tormenta de la libertad de una nación en los portales, vigilantes, susurra desde la carta de un profundo sueño escrito esta mañana, no esperes. Klein va a ser abatido entre el fuego, el niño. En la avenida de la lluvia nunca llegaría a hablar de lo que amamos; las astillas del vacío, el diario del viaje, la inmovilidad de la imaginación. Un tren está a punto de partir, Klein encuentra a Martin, el goteo último de una protesta. No vuelve a casa y se disgrega. La carta de un profundo sueño. En el hotel, una mujer de tres noches, Sara, que murió niña en una estación de Grenoble, lamenta la crónica, el cuerpo extraño, herido, y las grietas sobre la espalda. Una oración fúnebre sobre la bóveda enterrada.

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