jueves, 6 de enero de 2011

SEVILLANA




Por debajo de los balcones, callejeando, recuerdo al sacristán borracho en Casa Mateo, alguien habla de aquel hombre bajito que tocaba los palillos siempre mirando al suelo. Murió Rafael, de Valdepeñas era y allí se lo llevaron, cuanto vino sobre la madera y la tiza, los barriles se cayeron y ya no se prohíbe el cante, se equivocó en la fe de bautismo, qué bendito. Sí, aquí en esta calle estuvo la infancia de unas niñas, su colegio, aquí esa verdad de vida y gracia. Carmen García, niña en el Barrio de la Feria, tan sevillana.


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