miércoles, 22 de diciembre de 2010

EXVOTO DE CEGUERA




Recuerdo que aquella mañana  vi  los cuatro renglones del sol afuera.


Ya la lluvia trae el profundo sueño
y la hora nace de tu extraña sombra,
la voz antigua por la noche plena.
Otro amor con un presagio del viento.




Deslumbra, todavía un momento,

en la gran lápida y la noche,

su queja  en un libro,

en la ojos de un cirujano.




Dejarse pensar…




Las cosas están iluminadas

tan próximas sin presencia.

En el pasado

retiras tu nombre

ante los rostros inmóviles.

En su oscuridad

se ofrecen,

                  breves

sobre otra lluvia.

La noche, la mirada,

están afuera,

en la letra,

en la gastada página.



Disposicion fragmentaria, Mayo 2000

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