domingo, 8 de agosto de 2010

BLAS INFANTE, MAS ALLA DEL PADRE



La  obra de Blas Infante no se resume en su propia biografía y mucho menos  en la imagen  del personaje histórico que se ha ido transmitiendo de él. No es tampoco un “padre de la patria” al uso del nacionalismo decimonónico. Infante no fue un uniformizador  sino un sincrético, no  desplegó el antagonismo sino que reivindicó el pluralismo, no soñó con ningún Estado diferente  sino con la diferencia como estado.
La actualidad y la utilidad  del pensamiento de Blas Infante tienen planos diversos que se superponen sobre una base común de radical modernidad. Asuntos que en su momento  fueron considerados anacrónicos o extemporáneos como la multiculturalidad, la necesidad de establecer  puentes   de diálogo  entre civilizaciones o la separación entre nación (sociedad) y Estado; son hoy de un actualidad sobrecogedora. El Infante que propugna una “nacionalismo antinacionalista”   presiente y  denuncia  las trágicas y dolorosa  consecuencias  del nacionalismo estatalista  y etnicista  del siglo XX.
Repensar a Blas Infante hoy es superar la reducción de su obra  a la metáfora castradora  del padre para recuperar   al pensador y al activista político  en toda su potencialidad crítica e innovadora. El hombre que murió fusilado en la carretera de Carmona no murió para ser venerado fríamente en fríos y escondidos actos oficiales sino para ayudar cual  matrona  al nacimiento de una nación cuyo nombre era para el sinónimo de humanidad: la nación andaluza.


Editorial Paralelo, 36. 
08/08/10.

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