lunes, 5 de abril de 2010

DE TOROS, BORBONES, MAESTRANTES Y TONTOS

Escucho en televisión al nuevo Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía hablando sobre las corridas de toros, sus declaraciones, por venir de quien vienen, sí que son todo un espectáculo.

"Vamos a intentar crear un sello en relación a la tauromaquia, reflexionar sobre ella y que participe gente relevante con mucho que decir", subrayó.

Aquí les dejo dos artículos de Francisco Garrido publicados en Paralelo 36, a ver si se cansan, que la gran mayoría sosegada y pacífica no lo vamos a hacer, y de camino se llevan mucha pésima literatura.

EL BORBON SIGUE FIEL A SU ESTIRPE

Fué Fernando VII, ese rey que no solo era imbécil sino que lo parecía, el que cerró universidades, como la de Barcelona y abrió, por vez primera, escuelas taurinas. Antes había clausurado la libertad y la justicia de la constitución de Cádiz y abierto, de nuevo, las puertas a la ignominia del antiguo régimen, a los privilegios, al despotismo más cerril y menos ilustrado. Los borbones, esos bobos coronados, han defendido y representado siempre en la historia de los pueblos de España la más negra de las tradiciones. Hoy, fiel a su estirpe, Juan Carlos I sale en Sevilla en defensa de la cruel tradición de matar y torturar toros.
Y esta declaración del Borbón ha sido hecha en el marco de unos premios universitarios-taurinos que organiza una institución que es todo un modelo de “modernidad y tolerancia”: la Real Maestranza de Caballería. ¿Quiénes son los maestrantes? Aristócratas, terratenientes y ganaderos que organizaron y financiaron el golpe fascista del 18 de julio y la dictadura franquista resultante. Pertenecientes a una clase social que fueron los beneficiarios directos de los campos de concentración fascista como el del “canal de los presos” en Sevilla (construyeron el canal de riego del bajo Guadalquivir) y en el trabajaron y murieron miles de presos políticos en régimen de esclavitud.
El acto en cuestión es un disparate académico donde se reparten premios, a partes iguales, a los mejores proyectos de investigación de la universidad de Sevilla y a las mejores faenas taurinas de la última feria. Es decir, escuchen bien, en estos premios se equipara, por ejemplo, la última investigación sobre el cáncer de colon con las mejores estocadas o banderillas en el dolorido lomo de ese mamífero superior que es el toro. Enorme mensaje para la juventud andaluza, hay dos caminos para la excelencia (que diría el cursi de Griñan): banderillero o neurobiológico, matador de toros o especialista en termodinámica. Tanto monta, monta tanto…
En la entrega de los esperpénticos galardones también estuvo Griñán y la ministra de igualdad Aido. La relación entre la igualdad, los maestrantes y la tauromaquia es para mí tan misteriosa que no descarto alguna interpretación fascinante, de esas que hace Gómez Pin . Lo que no tiene nada de fascínante es Griñán que cometió la tropelía de vincular los toros a la cultura emprendedora y creativa de los andaluces. La foto final de familia quedo bonita: el Borbón, los maestrantes, los toreros, los investigadores, el rector, Griñan, Aido… ¿será esta la tercera modernización?




FRANCIS WOLF, MAS TONTO QUE MALO

Reproduzco aquí una breve reseña de unas reiteradas declaraciones del supuesto filósofo francés, al que han desempolvado los “ intelectuales progresistas” de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla para dar el pregón taurino de la Maestranza. Resulta increíble que a alguien tan ignorante le dejen y le paguen por dar clases en una universidad.
“El filósofo francés y profesor de la Universidad de la Sorbona (París) Francis Wolf ha asegurado hoy que las corridas de toros son ya patrimonio mundial y no únicamente de la fiesta nacional española, y ha remarcado que prohibir la muerte del toro bravo en las plazas sería una anomalía biológica.Wolf, ha manifestado que la desaparición de las corridas sería por ello “una pérdida para la humanidad y también para la animalidad”.El filósofo francés defiende los valores ecológicos de un fiesta que, según ha indicado, permite el mantenimiento del toro bravo, una raza que, “es una excepción” ya que no es ni animal de compañía, ni de granja o industrial, pero tampoco es salvaje.”Los toros bravos no entran en estas categorías; es un animal bastante único, se fomenta que sean agresivos contra lo que consideran una amenaza, una excepción en las relaciones entre hombre y animales. Analicemos sólo dos afirmaciones de este individuo:
(a) “Prohibir la muerte del toro bravo en las plazas sería una anomalía biológica” Una anomalía es una ruptura con las normas o leyes de la biología. ¿Cómo un filósofo puede asociar la contingencia de un fiesta local del siglo XIX y XX con las leyes de la vida?¿Cuál es la ley biológica que condena a matar torturando a un animal en un lugar concreto y con un ritual específico?. Estamos claramente ante una forma escandalosa de falacia categorial que nadie, ni el mas ignorante de los individuos cometería. Sería como afirmar que que hay rosas luteranas o que existen bacterias aristotélicas. Decir que el toro esta biológicamente determinado a morir en la plaza es como decir que la finalidad es la fabricación de paraguas tipo James Smith & Sons?. ¿Qué pensaríamos de alguien que dijera esto?
(b) “El toro bravo es una raza única”.Falso, el toro bravo no existe taxonómicamente, no es una especie, ni es una raza, no tiene nada de excepcional y no es, como todos los herbívoros, especialmente agresivo o violento.
Este profesor universitario no sabe lo que es una especie, o una raza y carece de todo conocimiento en el ámbito de la etología . Este ignorante es el ejemplar intelectual que traen los taurinos para legitimar racionalmente la barbarie irracional .¡Listos van si esto es lo mejor que tienen en la alacena¡. Este individuo parece formar parte de aquel rector y catedrático que dirigiéndose a Fernando VII, después del cierre de universidades, proclamaron, cual himno inmortal a la estúpida servidumbre:: “Majestad, lejos de nosotros la funesta manía de pensar”.

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