miércoles, 9 de septiembre de 2009

PIO BAROJA EN SU QUIETUD



Baroja terminó sus días en la crítica de su mito, su literatura fue la paradoja de las contradicciones de su tiempo, era escritor de disfrazar el mito. En lo aparentemente accidental, sin centro, desplegó su escritura, en la fuerza de desenmascaramiento de la obra hacia el mundo, en la manera injusta de la voz de los personajes. Al recorrer su trayectoria sentimos la actitud para que toda su obra disponga de él por completo, la honestidad de acto real en la ficción lo sitúan entre los grandes, signos de sedimentos de un mundo muy personal y vivido. El alejamiento de la veneración del discurso literario, la riqueza en la parte más peligrosa de su desorden eran destellos fríos y apasionados de confidencias siempre aplazadas. La marcha del relato barojiano es un gran movimiento inmóvil.

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