domingo, 21 de junio de 2009

WALLACE STEVENS Y SU FICCION SUPREMA


Haremos una lectura más de la obra de Wallace Stevens, de su gran jardín bajo la nieve. Hay dos elementos fundamentales que recorren toda su poesía, uno es el rechazo a la experiencia rutinaria del arte o la escritura, el otro los puntos de vista alternativos de un pensamiento bastante paradójico que revela ocultando, lleno de una luz impersonal que ilumina aquí o allá su imaginación. ¿De donde viene la fuerza menos confesable de esta obra?, de un acercamiento al signo único para después mantenernos alejados. Sucede que la critica a Stevens está más en su complejidad que en las razones y sus experiencias. La capacidad de abstracción de su poesía le permitió una base bastante satisfactoria a la hora de desarrollar su verso. Poeta de enorme presencia y personalidad, estimó y volvió central el notable criterio de sus imágenes, manifestó una conciencia en su quehacer que le llevó mucho más lejos que la gran mayoría de sus contemporáneos, para algunos críticos norteamericanos Stevens supera a Eliot, para quien esto escribe hay en gran parte de la obra de éste último un elemento que nunca le interesó; su ficción pragmática y descendente. ¿Es la poesía la ficción suprema?, seguramente lo que quiso y sucede en la poesía de Stevens , una lugar donde poder nombrar. Parte del legado de Stevens ha sido su recelo, y la cuestión que ahora me limito a enunciar; provocar una actitud frente al contenido de las palabras, la modulación de un discurso central de la imaginación y sus metáforas, toda su trayectoria renace en ese espíritu, pensaba que la pragmática de cierta retórica manipulaba los sentimientos, suscitar el impulso de un sentimiento trascendente fue su tarea, camino inverso de la palabra, de los consciente a lo inconsciente, de lo creado a lo increado, en el contexto de una vida y su tiempo predecir la belleza futura.





DEBE SER ABSTRACTO


I


Empieza, Efebo, por percibir la idea

de esta invención, este mundo inventado,

la inconcebible idea del sol.



Debes hacerte de nuevo un hombre ignorante

y ver con ojo ignorante el sol de nuevo

y verlo claramente en la idea de sol.



Nunca supongas que una mente inventora es la fuente

de esta idea ni compongas para esta mente

un voluminoso dueño envuelto en su fuego.



Qué limpio el sol cuando visto en su idea,

lavado en la más remota claridad de un cielo

que nos ha expulsado con nuestras imágenes…



La muerte de un dios es la muerte de todos.

Tendido el púrpura Febo en cosecha umbría,

que duerma y muera Febo en la sombra otoñal.



Febo ha muerto, efebo. Pero Febo fue

un nombre para algo que nunca pudo nombrarse.

Había un proyecto para el sol y lo hay.



Hay un proyecto para el sol. El sol

no debe tener nombre, florecedor de oro, sino ser

en la dificultad de lo que él va a ser.





Wallace Stevens. Notas para una ficción suprema

Versión de Luis Spencer





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