lunes, 15 de junio de 2009

UNA VOZ QUE VIENE DE LEJOS

Imagen; Francisco Mora Peral





EFI CUBERO
ESTADOS SUCESIVOS
Poesía (1983-2008)
Editorial; Architectum Plus.
México, 2008




Una voz que venía de lejos, escribió Octavio Paz sobre la figura de Maria Zambrano, también yo quiero hablar de la voz lejana de este libro que mi querida amiga Efi Cubero nos presenta. Los aficionados a los talleres y escaparates literarios, como en la burbuja de Bretch, piensan y caen en la trampa de lo mecánico, en la honradez del truco y del artificio, pero nunca en el aliento y la naturaleza que movían el afán de Holderlin o Rilke. Las voces independientes, que no nos saturan con crónicas o revival de retóricas presentadas como contemporáneas o posmodernas, no parecen gozar de la debida y necesaria atención, la historiografía y la crítica, como tanto repitió Benjamín, nunca deben de restar contra nadie. Contra nadie quien esto escribe, pero si señalando el que estas poesías no lleguen a un sector más amplio. Con un cita de nuestro estimado Edmod Jabés se abre el libro, donde Efi Cubero da numerosas muestras del trabajo y talento creativo que durante muchos años ha realizado. En la tentación de lo intemporal se afianza esta escritura, obra que conviene al tiempo y a todos, en la medida que es una poesía de sentido menos garantizado, concretado, en la orillas de un mundo o una vida. Hegel señalaba como principal defecto del arte simbólico su inadecuación, exterioridad e interioridad de la imagen no llegan a coincidir plenamente, pero es que esa hendidura, esa fuga, es la esencia del símbolo y su despliegue prodigioso. En la obra de Efi, en su ritmo, se crea también ese espacio, ese silencio que trae sin ruptura lo sagrado al habla, lo esencial. Poesía, dispersión que encuentra su forma, lucha contra la división, liberar el discurso del discurso. Como toda verdadera creación, Efi nos ofrece poemas plenos de acciones disociadoras, una indeterminación que va dejando libre a las palabras, para después en su formas envolventes y consumidas llegar a nuestros sentidos. Todo poeta se duele como depositario de una esperanza. La voz de Efi vine de lejos, de muy dentro de ella.



Ahora les dejo con su voz en algunos de los poemas que pertenecen a este libro, también pueden leer en el blog de las Afinidades Electivas.


QUE CERCANA PRESENCIA


¿Qué cercana presencia
se inscribe en el vacío
llenando con su sombra
los resquicios más puros
del tiempo y la palabra?

Vulnerable coraza
de resplandor y fuerza
marcando a fuego un nombre
que evoca la renuncia…

Buscas la posesión de este silencio
que no te pertenece.

Buscas la posesión de esta querencia
que invade el corazón y la memoria

(Ni siquiera esta voz, que te traiciona,
dejará huella en lo que no posees).



ARDES NOCHE


Cómo incendias los pliegues,
de este prólogo abierto
a la memoria!

Ardes noche, crepitas
como el fuego en el tuero
desgajado.
Ardes noche,
consumes,
el sentido, la idea,
el amor, el olvido,
hasta cubrir la aurora
de ceniza.

(Sólo en íntimas líneas
de espacio intransitable
sigue el fuego expandiendo
tu dolor más secreto)



Y DE NUEVO EL PAISAJE


Y de nuevo el paisaje,
dos líneas que convergen,
una extensa llanura iluminada,
el fulgor de unos ojos,
su infinito misterio…
Y temblando en la altura,
las estrellas.

Serenidad de luz sobre la tierra
cristalina de siglos y silencios.

¡Qué canción de frescura entre las manos
sobre el tiemblo azogado de las aguas!

Pájaro fiel, al viento de la noche,
el corazón sintiendo tu cobijo.



TOSCA ES ESTA MATERIA


Tosca es esta materia,
pero es tan delicada la frescura
que destila en el tacto de los ojos
o en la visión precisa de la mano
enlazando el instante
al puro gesto.

Surcada por el soplo del olvido
las vetas, el temblor,
la geométrica paz,
el agua que rezuma
bajo la sed del fuego…

Esbozando lo eterno en lo terreno,
sentir sobre el silencio
la arcilla, o la mirada,
el hálito del mundo.
La proyección de todo.



EBRIA DE TI


Ebria de ti
la tarde despereza
todo el dolor
amargo del deseo.

Apasionado afán
roto en pedazos
para el torpe cousuelo
de nombrarte.



DESTILA SOLEDAD


Destila soledad toda promesa
de participación.
Tal vez engañe
el roce que se plega a los silencios;
la mirada expectante
hacia ese punto
tan ávido de luz
donde se tensa
el juego demorado de lo blanco…

Muro que aísla y separando ofrece
lo impoluto y hostil de su materia.



ESTA DELICADEZA


Esta delicadeza del imbatido mármol,
los vestigios que escoltan lo breve de tu huella,
proscenio sobre el fuego,
la fuerte luz de mutilados dioses
proyectando en el tiempo sus prescritos oráculos.

Murmullos de milenios, voces amplificadas,
los borrados discursos, las sombras del olvido
y el viento que desnuda las ocultas teselas
entre los jaramagos que reclaman su espacio.
Desde esta soledad susurra el eco
y el decorado advierte de lo efímero y frágil,
pasajero, el misterio declama sobre el mundo
el eterno secreto de máscara vacía…
Espectro erguido la columna altiva
deja que apoyes – libre- tu cansancio.



SE DEPURA LA VOZ


Se depura la voz y se adelgaza
hasta volverse eco
o temblor de deseo.
Transparente,
todo el sur reverbera
en los metales
de su timbre de plata estremecido.

Alto y lento.
Quejido de la noche.
Cantiga eterna con sabor de siglos,
me atraviesa su luz.
Como una espada.



LENTAMENTE EL OTOÑO


Lentamente el otoño
hunde en tus pies la grava,
sin el claro misterio
que traspasa de amor
algo que ignoras.
Sólo tu sombra roza la certeza
que mantiene la lumbre en la ceguera,
la luz contemplativa
de soliloquio y duda.

Aún no te has replegado a los cuarteles
de sílabas que busquen acicates,
aún no eres sólo excusa de ti misma
ni busca arqueologías tu canto posesivo.
Cómplices como amantes los silencios
de palabra abolida
rozándote la piel de la memoria,
la huella de los fuegos,
buscando unir contrarios
de pasado a futuro
sobre un presente incierto
que como lluvia cala
tu reverso azogado.
La hondura vertical de lo sentido
trasgrede los esquemas;
solo con unos versos
señalas las ausencias,
sugieres lo que azota,
lo que te zarandea, lo que hiere,
y eludes la sintaxis de los puntos de apoyo:
Sujeto, verbo, complemento…
Y fuga.



AVIDO DE LA LUZ


Ávido de la luz
fecunda el hondo limo
las laderas.

El tiempo es un enigma fragmentado
fangoso de grafías.
Palimpsesto que encubre
piadoso la memoria,
los signos y las fechas
las gestas, las batallas.
O la inscripción votiva
por amor al olvido



DUERMEVELA


Pero en la duermevela
donde todo enmudece,
cuando el cristal
se empaña de neblina
y los pájaros duermen
un sueño sin imágenes,
la metálica luz de la farola
fija su posición de irrealidades
como el grabado faro
de unos libros de infancia



VENTANAS


Proyecto inacabado
sobre la cal; la sombra
donde el tiempo ha trazado
su esquiva permanencia.
Cobijando ese anhelo
de expansión o desvío
forma su nido inmóvil.
Y cruje la madera
del alero habitado
-¿golondrina o termita?-

Por entre los visillos,
prendida del cansancio,
una mirada observa...
Sólo el aire le advierte
que es posible la huida



LAS BRASAS


Bajo la parca luz de la bombilla
sube el fuego sagrado del brasero
enervando la piel.

Preservado el talón mueve las brasas.

El viento es frío. No hay naves
que surquen estos trigos
que encañados verdean.

En el zaguán la luna balancea
la sombra del Ilota.

No es un tiempo de dioses.
Mas somos inmortales.



PUES NO BASTA


Pues no basta mirar
la tierra a solas
ni basta este esplendor
de amanecidas
si no señalo
el río con los ojos
el vuelo con la mano
el sol con la palabra.

Si no hay con quien
gozar este prodigio
vivir sobre esta vida
que a todos pertenece
y no es de nadie…



BUSQUEDA A TIEMPO PERDIDO


Llegó envuelta en azahar la bocanada,
y el azar del aroma
conjuró lo perdido.

Se esponjó la memoria de dulzura.

Y en el tibio sabor, supe de pronto,
que el tiempo es sólo búsqueda.


Y deseo.



BAJO LA TURBIEDAD


Bajo la turbiedad de un cielo de salitre
por la oxidada luz de los cargueros,
frente a la espesa calma
de un mar sin transparencia,
El apátrida aguarda
el íntimo suicidio
de un deseo.











Efi Cubero y José María Valverde

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