jueves, 2 de abril de 2009

VLADIMIR HOLAN EN SU RETIRO


En los versos de Holan siempre encontramos movimientos hacia un plano diferente de la conciencia. En su noche profunda y solitaria, se manifiesta el viejo espíritu del relato hegeliano, donde todavía perdura la mejor expresión legitimadora del arte, proceso sostenido contra la oscuridad. Holan no nos deja un espacio alternativo al de su mirada, sus fortalezas metafísicas están en la noche. Contra las instituciones se vuelve esta voz extraña y apartada, a favor de las multitudes sedientas en las que Goethe trabajaba su amanecer. No hay un arte reactivo en su palabra, sino solo la extremada conciencia de un final siempre aplazado.

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