martes, 17 de marzo de 2009

RITO Y MEMORIA


Viene de la infancia,
esta luz,
apenas
se ha oscurecido su alegría.
Arriba,
en la azotea,
los caminos de la luz se borran
cuando las ancianas bajan.
Anochece ahora
sobre el patio hondo,
donde las ancianas duermen.
Anochece
por el barrio ruinoso y solitario,
sobre el cante viejo
que la pena arrastra.





En Sevilla y la Gloria. XXI. 1998.
Huellas del flameco.

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