jueves, 15 de enero de 2009

VERA CASPARY


Un lector de estas páginas me envía un amable e interesante correo donde me pregunta por Vera Caspary, me expone algunas evidencias de esta autora, señalando la calidad de sus trabajos. No puedo estar más de acuerdo, y no tengo más remedio que hacer referencia a la célebre película “Laura”, que le dio fama merecida y póstuma fuera de su país. Hace muchos años, la visión de la película del extraordinario director judío austriaco, Otto Preminger (que poco antes de morir pasó por Sevilla dejando interesantes anécdotas) y un encuentro con una vieja edición de la obra Bebelia, me llevó a la escritora norteamericana Vera Caspary, autora de la novela del mismo nombre y en la cual esta basada la excelente película.
Entre los escritores, como diría Canetti, temidamente profesionales y pedantes, hay un notable desprecio por estos laboriosos y honestos artesanos de la literatura, quizás los que en sus vidas menos halo ñoño y abracadabrante del romanticismo de su trabajo tuvieron. Caspary, en todas su obras, o al menos en Bebelia o Laura, no suele caer en el insoportable psicodrama amoroso tan al uso en esos folletines por entregas de los que se rodeó. Su escritura se maneja con buen pulso, amenidad y versatilidad, en sus campos principales, como fueron la novela policial y de suspense, no faltan nunca ecos y buenas maneras de los grandes clásicos. Como la literatura es el reino de las excepciones y de las ocasiones, les invito de nuevo a contemplar a la bellísima Gene Tierney y a leer estos sencillos versos de Dowson que cierran el memorable final de la película, sin olvidar el agradecimiento a mi comunicante por la ocasión.




VITAE SUMMA BREVIS


They are not long, the weeping and the laughter,
Love and desire and hate;
I think they have no portion in us after
We pass the gate.

They are not long, the days of wine and roses:
Out of a misty dream
Our path emerges for a while, then closes
Within a dream.



VIDA BREVE

Efímeros son el llanto y la risa,
el amor, el deseo y el odio;
creo que no son parte nuestra
después de cruzar el umbral.

Efímeros son los días de vino y rosas:
de las nieblas del sueño
surge el sendero un instante,
luego se cierra dentro de un sueño.

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