domingo, 7 de diciembre de 2008

BARRICADA


La noche del 22 de Julio de 1936, en la Plaza de San Marcos hay muchos hombres tendidos y encañonados, no cesan las descargas y el fuego. Entre los rescoldos de la Iglesia el cadáver de un sacerdote, no lo mata la turba roja, sino el lumpen sevillano, que sirve muy bien a Queipo.
A primera hora de la mañana, dos cañonazos han impactado en el arco de la Macarena, ha sido la señal del Comandante Castejón para el asalto al barrio, que ha rechazado y resistido heroicamente a las tropas sublevadas con palos, escopetas de caza y algún que otro viejo rifle Spencer, Triana acaba de ser sometida a sangre y fuego. Tropas profesionales provenientes del norte de Africa y bien equipadas avanzan por la calle San Luis, casa a casa y cuerpo a cuerpo se combate. Por Bustos Tavera aun camina José López en la cuerda de presos, mientras por los balcones se asoman vecinos que les increpan. Esta tarde de Junio, este viejo campesino de la Sierra Norte sevillana ha bajado otra vez a la barricada del recuerdo.

En Sevilla y la Gloria.
Junio 2004

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