domingo, 21 de septiembre de 2008

LA PALABRA CREADORA DE REALIDAD


Antonio Gamoneda
Arden las pérdidas
Tusquets - 2003


El lenguaje poético es por su naturaleza y porque en otro caso estaría de más, un lenguaje anormal; un lenguaje en que se dice lo que es indecible en el lenguaje “de la cotidianidad”; un lenguaje con un legislación semántica, asociada necesariamente a una causa musical, que excede el uso común lingüístico, la pura denotación léxica.
Estas palabras pertenecen a un articulo publicado no hace mucho por A. Gamoneda sobre la situación de la poesía en el nuevo siglo, breve artículo en que sintetizaba su poética. En otro artículo de Jacques Ancet sobre nuestro autor se nos dice “Que escribir es perderse uno mismo como persona particular para que, en el espacio vacante de la interioridad, pueda producirse ese acontecimiento esencialmente verbal -ese animal formado por palabras- que constituyen el poema. Mas que lenguaje de la experiencia, el poema es así experiencia del lenguaje, y no es sino en él y por él como puede tener una experiencia existencial auténtica. Experiencia que no se conoce de antemano, puesto que no toma consistencia y no se revela al poeta más que en el espacio mismo del poema”
El conjunto de textos dispersos reunidos en este último libro es un paso más en esa dirección. De nuevo con el versículo se muestra esta poética de la temporalidad y la pérdida, del vacío.En este descenso hacia la raíz o la oscuridad, la palabra actúa como sustancia de vida mientras se realiza.El empleo magistral de los símbolos que este autor viene proponiendo desde hace tanto en su escritura nos devuelve algo que está bastante perdido en el actual panorama de la poesía española; la honda experiencia del lenguaje y su libertad. La palabra creadora de realidad y no la palabra meramente informativa. Vaya este ejemplo de obra y filosofía creativa para tantos normalizadores del lenguaje poético.
Revista Istmo
Abril 2003

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